jueves, junio 30, 2005

sin fin

Eres feroz con tu impaciencia, no me persigas así. Dame un poco de tiempo para ser felíz. Y si sólo pudieras darme un un poco más podría aprovecharlo mejor. Pero no. Te negás a cambiar y adaptarte a los demás. Te negás a oír lo que te pido, te negás a dar lo que necesito. Y mientras tenegás seguís corriendo - no sé adonde porque esto nunca termina- y sos incapaz de frenar una sola vez. Ya lo sé, nadie detuvo tu paso, menos voy a poder yo. Que no soy nadie a quien le puedas regalar tus minutos. Si sos sordo, no lo sé; sos injusto con nosotros, tus seguidores que obedecemos atentamente todo lo que con tus manecillas señalás. A nadie le tenés compasión, reloj; son tus latidos nuestras carreras obligadas, sin fin. Y aunque vos nos ignores, esto ya no lo podemos cambiar, nos atamos a tu vida y nos guiamos incoherentemente por lo que nos dictan tus números.

No, reloj, no llegues hacia arriba, será demasiado tarde para dormir.

martes, junio 28, 2005

Fito - Quique González

Cuando ví que te perdía por la puerta de salida
me apretaba el corazón, me acorraló la policía
y se vino abajo el techo
consecuencia del incendio que brotó

Cuando ví la forma en que me conocías
la manera de mirar, el modo de entender la vida
los espacios donde miras
gracias Fito por decir exactamente lo que ví

Ya vendrán noches más frías
si no vuelves a entrar,
ya vendrán a la guarida de la soledad.
Se vendrán noches mas frías
si no vuelves a entrar
ya vendrán y me tendré que acostumbrar.

Cuando viste que tan solo era un suicida
un egoísta irresponsable a punto de romper el cable
con querencia a la bebida
solo un loco que decía no te marches, por favor.

Cuando viste que tan solo a duras penas
me podía levantar, curaste todas mis heridas
me solías esperar y es por eso que ahora
sé que no podría prescindir de vos.

Ya vendrán noches más frías...

viernes, junio 24, 2005

¿porqué busco la llave de puertas abiertas, llaves de puertas que no existen?

Gracias a uno de esos libros de autoayuda que uno lee por recomendación pero que jamás compraría es que me surge este tema. Debo haber leído ese libro unas 3 veces mínimo en mi temprana adolescencia y si bien rescaté dos o tres cosas que me sirvieron, hay una que no puedo resolver. El libro hablaba de los centros de la vida, aquello que a uno más le importa, según lo que se rige, sobre lo que se basa su vida. Que no debe ser ni uno mismo (egocentrismo, decía), ni los otros, ni las metas, ni esto, ni lo otro, ni, ni, ni. No me acuerdo ahora cuál era el centro correcto; se ve que me fijé mas en qué era lo que no debía que en lo que sí. Pero desde que leí eso no pude dejar de perseguirme con el hecho de no ser centro de nadie, porque acrecienta la dependencia del otro hacia mí y esto desgasta las relaciones. Lo que no tuve el cuidado de ver, fue que yo ponía a otros como mi centro; eso no lo ví- como siempre uno ve astilla en ojo ajeno que rama en el propio. Me sentí centro de mi mejor amiga, asfixiada por ella y su mundo y me alejé. Convertí a alguien en mi centro por mucho tiempo sin llegar nunca a darme cuenta -hasta recién- y arruiné la relación (la culpa también fue mía). Ya sin nadie que se centre en mí ni en quién centrarme, me convertí en mi propio centro y me aburrí soberanamente de oír mi voz monótona todo el maldito tiempo. Dejados atrás todos los viejos centros, me descentré por completo y logré algo que sentí que jamas llegaría, y sin embargo llegó y está.

Sin embargo todos sabemos que el hombre jamás olvida sus miedos por completo y a mi me vuelve el tema del centro. Sé que me estoy midiendo, cometí muchos errores como para lastimarme otra vez; pero odiaría ser centro de alguien más que nada porque antes que lastimar a otro que quiero, prefiero lastimarme a mi misma. La inexperiencia me hace temer miles de cosas y ante las puertas abiertas no puedo pasar de largo. No puedo evitar pasar primero una mano, después un pie, y por último la cabeza para ver que está todo bien. Yo no sé. Es cierto que no sé nada, es precisamente esto lo que me hace cuestionarme todo TANTAS veces. Y me encuentro frente a frente contra mi vulnerabilidad: me prevengo de todo como si mi corazón fuese de cristal y se quebrara al menor roce. No quiero ser tan vulnerable, no soy un avión de papel; mis alas se fortalecieron ahora y no tienen porqué doblarse cuando chocan contra el viento. Creo que voy a hacer oídos sordos a mi propia voz -esa que me infunde miedos y dudas- para poder seguir adelante con lo que yo quiero, deseo y me hace felíz.

Aún hay muchas cosas que aprender, y aunque no quiera jugar con fuego, ya la vida es un juego, y me irá enseñando, con avances, retrocesos, premios y "pierdeturnos" para llegar a la meta. Nadie me corre, así que tranquila. No hay apuro ni complicación. Está amaneciendo, aún es clara la mañana, pero aunque cada tanto aparezcan unas nubes, debo esperar a que llueva antes de irme. Quién sabe si no es nada mas una nube pasajera.

martes, junio 21, 2005

Mañanas de invierno

Dos grados, decía el termómetro. Y eso que pensaba salir sin abrigo.
Los pies aplastaban con velocidad el suelo seco y atrás queda el sueño, que tapadito entre las sábanas dejé.
Sí que hace frío, las mejillas se ponen coloradas y el sol se levanta con fuerza esa mañana que nadie quiere despertar. Hace falta ver las calles nomás, vacías de ciudad, llenas de vida, plenas de colores y sonidos y silencios;
todo está vivo pero duermen.
Duermen las persianas, una maderita sobre otra. Y duermen las baldosas que se quejan cuando paso.
Sólo el sol obedece al reloj. Y nosotros dos.
Busca ese calor matinal el abrazo, buscan tejerse bufandas entre nosotros;
buscan congelarse los supiros, intentando helar los rostros que muy de cerca sonríen.
Pero ya se entrecruzaron los dedos y no hay fuerza que los separe, y no hay frío que los congele. Sí, hace frío afuera, pero ese sol que tanto les sonríe también les da su calor.
[...]
Se van entretejiendo los hilos de las bufandas, se van uniendo los puntos en el mapa y poco a poco llega aquello que no esperabas.
Y poco a poco ya están mirandose a los ojos sin mucho que decir porque es todo tan obvio.
Y se mueren de risa hasta estallar porque no pueden creer tanta felicidad caída de la nada
[¿de la nada en verdad?]
Y se inventan excusas para llorar y abrazarse y mimarse más, porque sino sería todo demasiado perfecto.
Y sueñan que viven sus sueños,
y siempre todo juntos
y siempre felices juntos.
También en las malas, sí.
Cosquillitas en la panza; no, no son mariposas.
Son tus dedos traviesos que juegan siempre a robarme sonrisas
(perdón, no las roba; las toma porque yo los invito a jugar)
Y todo termina para recomenzar con dos sonrisas fusionadas que no paran de brillar.

domingo, junio 19, 2005

7 -les amants du Havre-

"Tu sèmes des syllabes pour récolter des étoiles"

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

Julio Cortázar

miércoles, junio 15, 2005

pájaros mojados

A veces derramar esa lágrima en vano...
y mientras tanto la lluvia empapa los pájaros sin refugio
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"Un remolino mezcla
los besos y la ausencia"
también mis miedos y mis sueños, todo en una sola cosa, todo en una marea confusa de pensamientos que me atosigan.
sé que no paro en semáforos amarillos.
Todo es cuestión de aprovechar la ola verde...

...

domingo, junio 12, 2005

yo? .... argentino!

hay mucho por decir que es silenciado en tumbas.
hay mucha sangre ardiendo pero igual sonríen.
hay mucho garabato mezclado y nada concreto.
Fin.

jueves, junio 09, 2005

Rubí

Miraba el diamante rojo a travéz de la pequeña llama de la vela. Miraba el fuego que se teñía de sangre y flameaba igual. A través de esa marea quieta se veía la vela derretirse e ir muriendo en la oscuridad. Vió cómo se refractaban por todo el cuarto los cientos de rayos de luz intensamente. "Rojo tan intenso como mi amor por tí" le habbía dicho al darle el anillo. Una poesía sin límites para cualquier doncella. Burdas palabras para ella. La luz se refractaba en miles de variantes rojizas por todo el aire de esa habitación. Miraba el efecto que hacía, miraba el resplandor que dañaba sus ojos. Veía los acolchados, las cortinas y las paredes, todas teñidas del intenso color. Se desfragmentaban en cuadros como en un caleidoscopio mientras ella movía el anillo de rubí, y ella simplemente admiraba todo esto. Fragmentos. Pedazos diferentes creando una imagen confusa. Y ese era él. Hecho de verdades teñidas de rojo. Esa era su vida, piezas confusas de algo irreal. Una realidad deformada y fragmentada. Un hombre de mil caras. No quería pensar todo esto, no quería darse cuenta de las cosas. No quería contradecir a su padre pero la mente corría sola y acelerada. No quería ser infeliz pero no se puede silenciar la mente. La vela se consumió y las luces desaparecieron de repente.

miércoles, junio 08, 2005

Ajenos

No. No soy paranoica. ¿No lo ves? Nos mira, desde allá, como si no hiciera nada, escondidito en su ropa. No, no. Nos mira y nos analiza, le molesta nuestra presencia, no resiste vernos. ¿No lo ves? Su mirada asesina, como si de envidia se tratase, se nos clava y no entendemos bien qué pasa. Basta, ¡basta! ¿Que tenemos de interesante? Y no me digas que soy perseguida, simplemente digo lo que siento. Ya estoy harta de aquellas miradas sorprendidas ¿que tanto tenemos que ocultar? No puede ser posible, no hay un lugar para nosotros, no hay lugar en que los prejuicios no nos aniquilen por detrás de esas caras rígidas que finjen no ver ni sentir nada, pero por dentro reprimen sus escupitajos de desprecio, porque de afuera no se puede valorar. Caminando sin rumbo calle abajo, apretados del frío, buscando algo que sabemos no vamos a encontrar, y seguimos igual. Porque sabemos que nunca podremos cambiar lo que ya está establecido, porque nunca podremos hacer que lo hermoso de la vida sea bien visto, porque no es algo que está en nuestras manos, soñamos conque alguna vez suceda. Y seguimos soñando que caminamos sobre las estrellas, mientras la gente nos mira como si fueramos de otro mundo....

viernes, junio 03, 2005

Imagina...

Imagina, simplemente imaginá. Cerrá tus ojos y miráme. ¿Ves mis ojos muy cerca de los tuyos? Estoy mirando ese cielo infinito que aunque quieras no podrás ocultar. Imagina después, que sentís mis manos aferrandote con fuerza, cubriendote dulcemente - imagina también, que te lleno de cosquillas, esas que sacan tus mejores sonrisas, las que siempre te hacen brillar. E imaginá luego que respiramos el mismo aire siempre. Yo respiro del tuyo y vos del mío, complementandonos en suspiros. Imagina, como si me tuvieras en frente - cara a cara- imaginá que mido la distancia entre nuestras bocas como si no la hubiera: y es porque ya no hay distancia que separe lo que hace tiempo nuestro amor unió. Imaginá que después cerras los ojos y silenciamos por fin. Imagina todo lo que ya sabés. Imaginá que hoy puedo estar con vos.¿Podés verme, sentirme, olerme, bsarme? ¿Podés oír mi voz diciéndote al oído cuanto te amo? Quizás así la distancia no te aleje tanto de mí...quizás así no te extraño tanto...


- después no vas a tener que imaginarme...-