miércoles, marzo 29, 2006

(...) y con vos fuimos dos. O quizás tres o diez.
Porque nunca supe cuando vos fuiste yo, ni cuando yo fui vos, ni si al reirnos sonaba tan fuerte por la felicidad o porque éramos muchos. Sólo tuve la certeza de que yo jamás fui tan heterogénea, tan llena de voces. Creo que nunca entendí si esto era bueno o malo; fuese lo que fuese, era una pureza increíble que jamás pensé que pudiera alcanzar. Éramos tantos en ese breve momento que hubieramos llenado la ciudad nosotros solos de gente aislada pero no tan diferente (...)

viernes, marzo 24, 2006

A 30 años del golpe

Si mal no recuerdo, para esta misma fecha hace dos años, un sacerdote joven de mi (ex) colegio quiso compartir con los alumnos su experiencia de vida. Y nos contó...

Cuando él era chico vivía en Misiones, con su familia y eran varios hermanos. Cuando el más grande terminó la secundaria quiso estudiar en una universidad y se fue a vivir a Córdoba, junto con toda la familia. Apenas unos años más tarde ocurrió el golpe militar del '76.
Una noche llegaron los militares y tras haber golpeado a su madre, se llevaron a su hermano mayor, quién paso a ser uno más entre los que serían 30 mil desparecidos. Él apenas entendía y como se acostumbraba en el régimen, calló pero jamás pudo quitarse ese odio y esa necesidad de venganza en su interior. Recordaba vívidamente los rostros de quienes se llevaron a su hermano, e incluso soñaba a veces con ellos siendo los monstruos de horrendas pesadillas.

Pasaron los años, el recuerdo por supuesto jamás se borra, pero él ya había crecido y se creía superado. A pesar de que vivía con el odio en sus entrañas, aún confundido, comenzó a pensar acerca de meterse en el seminario y por esta razón comenzó a asistir a charlas sobre la Biblia. Era un lindo grupo con el cual conversaban hasta tarde sobre las diferentes interpretaciones de los textos y sobre cómo podrían aplicarlas a sus vidas de diferentes maneras. Se reunían bastante tarde, casi a las 11 y nunca salían temprano de allí. Una noche leyeron palabras sobre el perdón, reflexionaron sobre ellas, las conectaron con otras palabras similares y salieron contentos y satisfechos con lo hablado. Él volvía a su casa caminando solo por una fina vereda, escasamente iluminada al borde del río. Sumido en su burbuja de pensamientos no se dió cuenta del borracho que tirado en el piso pedía ayuda hasta que lo escuchó. Se dió vuelta y se acercó, el hombre, pasado de copas, apenas tenía fuerza para sostenerse y si nadie lo ayudaba pronto caería al río. Se acercó y lo miró a la cara para ver con los tenues rayos del farol que el borracho que le pedía auxilio era el mismo que muchos años atrás había secuestrado a su hermano y golpeado a su madre. El asco y el odio de repente sacudieron su cuerpo. Pensó en dejarlo ahí, quizás en empujarlo un poco para que cayera, nadie pensaría que en el estado que estaba no se habría caído por su cuenta, no podía ayudarlo, no justamente él. Miró a su alrededor, quizás si salía corriendo alguien más podría ayudar al viejo pero no había un alma en esa calle oscura más que las de ellos dos. Esos segundos cruciales fueron los que determinaron el resto de su vida, se dió cuenta que la oportunidad del perdón quizás le había llegado, aunque él no tuviera la más mínima gana de perdonar. Entonces estiró el brazo, levantó al borracho, y llamó a un taxi. Confusamente le sonsacó la dirección al hombre, lo llevó hasta su casa, lo hizo bajar en la puerta y siguió su camino, derecho hasta su propia casa, con el corazón galopándole a mil, incrédulo por lo que había hecho. Con mucha fuerza de voluntad intentó olvidar la cara de ese hombre, olvidar lo que era, para poder hacer lo que haría por cualquier otro hombre en las mismas circunstancias.

Contándonos a nosotros explicó que con el tiempo se dió cuenta que ese hombre que le arrebató a su hermano, recibió de sí mismo su propia venganza, que no es más que el círculo de esta vida, un día arriba y otro abajo, y comprendió lo que Jesús tantas veces le había repetido, y es que la vida misma iba a cobrar su merecido, y no era él quien ese día tenía que cambiar la historia.


La memoria me falló un poco, y puede que la historia original fuera aún más interesante, más clara, y más específica. Esto son las imágenes que me quedaron grabadas tras su largo discurso, que me marcó mucho, entendí desde otro punto de vista las cosas... Sin embargo no creo que todos hubieran tenido su misma capacidad. Recuerdo que contó que tras esto que hizo se sintió por fin en paz y comprendió que tenía que seguir su carrera en el seminario.

Yo tan sólo quiero recordarlo. Creo que hay que ser muy, muy valiente para hacer algo así y no arrepentirte luego el resto de tu vida.


"los dinosaurios VAN a desaparecer"

lunes, marzo 20, 2006

A mi estación llegará tu tren

Estoy sentada aquí, donde creí que no estaría jamás, esperando que llegues, que vengas a mi estación. Miro los durmientes de una estación de trenes que finje ser moderna pero ella misma sabe que ni el tiempo ni los edificiosla cambian, sigue siendo un pueblo.

Mientras pienso esto paran dos o tres trenes, en distinto momento pero en las mismas vías, yo no sé de cuál bajarás. Yo sigo esperandotre, sin saber dónde andarás o si por aquí vendrás. No sé si hago bien en esperarte. Quizás es mejor si dejo que los trenes vengan a mí, si no te molesto y dejo que algún día por casualidad me lluevas sorpresa.

Me levanto indecisa del asiento que me cuidó estas horas, pensando si debo irme. Entonces te veo. Bajaste en el andén de enfrente, el lado equivocado, quizás no me buscás a mí. Ni siquiera volteás, tengo miedo de perderte. Pero si sos vos de alguna manera tengo que alcanzarte. Corro por el andén y salgo hacia el paso bajo nivel; corro como nunca en los separados escalones que apestan a sahumerio, rogando salir para poder respirar aire, o quizás para poder respirar tu perfume. Entonces veo la calle, los quioscos, los negocios, el sol en las caras de la gente.
Y a vos. No estás lejos, sólo a punto de cruzar, el semáforo cambia a tu favor y creo que no llego. Te grito desesperada, todos me miran menos vos. Entonces parás, con un pie en el aire y el otro en el cordón. Freno con el corazon traqueteando tan fuerte como el tren que se va a mis espaldas. No te puedo llamar porque el sonido de ambos no te dejará escuchar. Te das vuelta y me mirás y yo ya no soy nada más que vos. Estoy desnuda ante tus ojos inquietos, estoy perdida ante tu silencio.
Reconozco mi culpa, vos no viniste a mi estación, ni viniste a buscarme, y yo ya me arrepiento de haberme entrometido en tu camino. Podés irte, no te obligo.

Pero, increíblemente no te vas. Te quedás mirandome, quieto todavía, con el corazón petrificado bajo el jean de tu campera. Nos quedamos helados mientras los trenes pasan, los semáforos bailan de un color a otro, la gente a nuestro alrededor son como fantasmas.

Yo aún me pregunto si cruzarás la calle y te irás.

O si quizás no te equivocaste de estación.

domingo, marzo 19, 2006


(...) Amar es una palabra que crece, que no se queda quieta en ella misma sino que se convierte en todas las que mencioné, las que olvidé mencionar y las que desconozco.
Amar es mucho más que una palabra simple y de significado único, así como las personas no somos una sola cosa, simple, carente de opciones y opiniones, sin otro camino que el que se tiene desde que se nació.
Amar, mi amor, es como uno:
lleno de caminos, opciones y elecciones, cientos, miles de ellos a nuestra disposición,
podemos ser de la manera que queramos ser, podemos actuar, ver, opinar, entender.
Amar, mi vida, es al fin y al cabo eso; es vivir.

sábado, marzo 18, 2006

La nena

El padre llegó esa tarde de trabajar como todas las tardes. Su hijita, Elizabeth, dibujaba en la cocina mientras su mamá secaba tranquilamente los platos del mediodía. De repente, el hombre fue sorprendido por un desconocido que repetía mal y nerviosamente la palabra "estafador". Su mano lo apuntaba con un revólver a la cara y él notó que temblaba. Le ofreció todo el dinero que llevaba encima, el desconocido amenazó con llevarse la camioneta, sería un buen pago por la estafa, pero el hombre rogó que no lo hiciera, era su trabajo. La nena, ajena a la conversación, fue corriendo hacia la ventana y llamó a su papá como lo hacía todas las tardes. Pero ésta tarde era diferente. Ella vió la escena y llamó a su papá. Éste, desesperado, le gritó para que no se moviera, para que se quedara en la casa, mientras el maniático presionaba más y más al joven padre. La nena percibió que algo andaba mal, que ese desconocido atacaría a su papá y encima éste no llevaba puesta su capa protectora invisible; entonces gritó, abrió la puerta y salió corriendo. Su mamá ya había escuchado y corría desesperada tras su hija intentando detenerla. La nena saltó a los brazos de su papá justo cuando el desconocido disparó. El silencio fue asesino. La nena estaba aferrada al cuello de su papá, quién empezó a sentir dolor en todo su cuerpo y su alma, su nena no, su nena no... La mamá cayó de rodillas en el pasto, llorando amargamente, no podía estar pasando ésto, no a ella, ¿porqué?. El desconocido miró su arma petrificado. Él no quería hacer esto, no quería matar a una nena, su furia se evaporó y se quedó destruido mirando a la familia que había destrozado.
-Está bien, papá, estoy bien.
El padre abrió los ojos y miró a su hija.
- Te protejo
Anonadado revisó la espalda de su hija. No había sangre, no había heridas. Su hija estaba viva.
Sin esperar un segundo disparo, echó una mirada culposa pero atemorizada hacia el desconocido y caminó apurado hacia su casa. Su mujer lo siguió, llorando y abrazando a su hija.
Ella, aún en los brazos de su papá, comprobó que la capa protectora invisible que él le había regalado días atrás era realmente una buena capa.


Fragmento cinematográfico de "Vidas Cruzadas"

miércoles, marzo 15, 2006

She

"She may be the face I can't forget
A trace of pleasure or regret
May be my treasure

or the price I have to pay... "


Suena el piano poderosamente, con tus acordes mientras ella baila silenciosamente. Baila con vos, o con lo que imagina sos vos, al estilo cenicienta mientras barre la cocina.
Se detiene e imagina, ella hermosa y con vestido -todavía no imagina el color- con el pelo recogido y aros brillantes; pero vos, vos sí que estás hermoso, todo de traje negro y bien peinado, oliendo a perfume, como un elegante caballero entrando por la puerta de vidrio que comunica las habitaciones, mientras las luces languidecen.

"...She may be the song that summer sings
May be the chill that autumn brings
May be a hundred different things
Within the measure of a day. "

La imaginación es una herramienta poderosa, el piano no la saca del ensueño y ahora ella lleva impregnados los olores. Esta lluvia amenazante de otoño y de hojas aplastadas ya huele a vos, es pisar la calle y ya saber que estás por ahí, y entonces sale entusiasmada a tu encuentro, porque el clima ya te siente venir. Y al abrazarte -esto ya no es pura imaginación- olés a tardes de invierno, a miles de ellas, a pianos y partituras, a cafecitos calientes. ¿Y porqué será que tu perfume se disfraza según la estación? Ella no tiene ni idea pero ama tus variados perfumes porque todos ellos son sólo tuyos.

"She may be the beauty or the beast
May be the famine or the feast
May turn each day into a
heaven or a hell
She may be the mirror of my dreams
A smile reflected in a stream
She may not be what she may seem
Inside her shell "

Ella ya se olvidó de su labor y sólo le importa dejarse llevar, ¡qué bella música emana del piano! Una sonrisa se extiende en su cara, te mira la espalda y no te ve ahi sentado y sola se ríe porque te imagina bailando muy cerca suyo, casi juntando las puntas de sus narices, con las tenues luces amarillentas y el piano puro sin más compañía que tu voz; se ríe porque eso pasa sólo en las películas, ¿o quizás te des vuelta y la vayas a besar?
Y vos seguís tan distraído, practicando tu canción mientras ella baila con una escoba, que imagina sos vos; y vos, ni te das por aludido.

"She who always seems so happy in a crowd
Whose eyes can be so private and so proud
No one's allowed to see them when they cry
She may be the love that can and hope to last
May come to me from shadows of the past
That I remember till the day I die"


Ella insiste en no dejarse traicionar por la imaginación, que la empuja a la realidad de que estas de espaldas, concentradísimo en tus acordes y sin escuchar la maravilla que está sucediendo. Ella está sonriendo y bailando como si nadie pudiera sorprenderla, llevada por el impulso soñador y de repente, para. Se detiene con los ojos cerrados, temblandole los párpados y ella imagina que la besas, que estas de traje y oliendo a invierno, que afuera hace frío pero ahora la abrigas entre tus brazos, y entonces ella ya no es más ella. Ella es ya un recuerdo inútil de lo que jamás se atrevió a hacer, y ahora no puede vivir de los sueños. Vas a estar de traje.

"She may be the reason I survive
The why and wherefore I'm alive
The one I'll care for through the
rough and ready years
Me, I'll take her laughter and her tears
And make them all my souvenirs
For where she goes I got to be... "

Abre los ojos y no está soñando, vuelve a ese espacio tan real y poco profundo en el que estaba. Sólo hay algo que la hace reaccionar. Sigue sonando el mismo eterno piano, que pareciera nunca acabará, y si no se acerca a vos antes de que la canción termine puede que nunca te vea de traje. Deja la escoba sin magia y sin baile junto al montón de polvo y se acerca al piano.

"The meaning of my life is..."

Se para a tu lado y te mira fuertemente. Sabe que no tiene un vestido, que no está usando diamantes, que la resolana no se parece en nada a las lámparas amarillentas pero igual te mira fijamente. Vos no estás ni por casualidad con traje, tampoco tenés invierno, sino las manos transpirdas de tanto acariciar las teclas. Antes de tocar el acorde final, repetís.

"The meaning of my life is... she"

La mirás a sus asustados ojos y cantás muy bajito.

"she..."

El piano se va silenciando, se va quedando mudo, y ya no sé qué sucede ahí afuera, porque se va apagando lentamente, oscureciendose ya sin música que hacer sonar. Sólo sé que ella volvió a estar las siguientes veces que reviviste "She".

lunes, marzo 13, 2006

Tardes de Domingo

Se mueven las vías a mi lado, tapadas de verde y trigo, el pastizal creciendo en medio de cada durmiente. Y yo imagino que viajo en tren. Imagino todo ese paisaje como si fuera un cuento. Nadie sabe que para mí no es pesadilla el paisaje abandonado, nadie imagina que me llama como si yo le perteneciera.
Esas calles llenas de barrio, de plaza y de escuela, de vecinos con mate, calles de gente en bicicleta y casas de medianeras bajas, no me son ajenas. Son todos parte de un sueño, como si yo ya hubiera estado por aquí, en algún momento ajeno a mí, sin esta gente que tiene opinion doble, pero sí con tus ojos verdes
ese verde del color de tu remera
que no es tu verdadero color, pero es tan lindo imaginarte todo verde, callado y sin inconscientes, aferrando mi mano con fuerza como si estuviera a punto de escaparme por la ventanilla sucia. Y en mi otra mano, el boleto hecho avioncito que no pienso soltar. Los chicos del barrio me incitan a dejarlo ir pero vos me haces acordar que puede que suba el que pide los boletos y si lo hago volar nos tendremos que bajar en cualquier lado.

La tarde se nos escapa entre los dedos, así como se escapan los nenes que nos sacan la lengua desde su bicicleta. Intento reir pero es como si se me escapara algo; tu mirada confusa no entiende y no me deja de mirar, como si mi expresión fuera a revelarte algo.
Intento volver al puente que cruzamos, a las vías que seguimos, al tren que saludamos, a los durmientes en su larga siesta, a tu mirada llena de recuerdos mientras caminas por las calles de este lugar desconocido y yo tan sólo tengo encerradas las palabras, que atravesadas no me dejan respirar, y hacen que mi único deseo sea volver a casa.

Pero te aseguro, me encantaría volver a ese lugar lleno de imágenes.
Me encantaría volver para llenarlo de vos y no de otros.

sábado, marzo 11, 2006

Où & Quánd

"Sin tí las emociones de hoy no son más que la piel seca de las emociones de ayer"



Con esa mirada infantil, como si todo fuera un juego
y sus ojos negros fueran puros espejos de sus sentimientos.
La enigmática sonrisa, perspicaz, quizás atrevida, más que confiada de sí misma
y la increíble velocidad de su imaginativa mente no tapan el terror a enfrentarse a él.
Y él, igualmente niño, juega con el mundo que lo rodea.
No pertenecen a este mundo sino a su arte, a sus colores y sus vivos;
no existe otro tipo de comunicación.
Sin palabras, imágenes, y todo ahí.
"Es un poema." Sí, un poema hecho de imágenes.




Por segunda vez, Amélie.

viernes, marzo 10, 2006

el Sol y la Luna

Cuenta la historia que al principio del tiempo, el dios llamado Kungala se casó con Chingote, una bella mujer, y decidieron empezar con la creación. Juntos tuvieron un hijo a quien llamaron Sol y le dieron un lugar apropiado para él. Chingote quiso desde el principio otorgarle una compañera y con un soplo de tierra creó la Luna.
Cuentan los antiguos, que la Luna creció, fuerte y hermosa como su madre y quiso subir al cielo. Entre sus varios admiradores estaba el Chotacabras, un pájaro veloz que siempre volaba alto intentando llamar la atención de la Luna, pero ésta nunca le dirigía ni una mirada. El Chotacabras siempre desplegaba hermosas piruetas en el aire pero ella seguía impertérrita. Un día el pájaro, harto de ser ignorado por su amada, se subió al árbol más alto, a la rama más alta y alcanzó a la Luna. Desde allí intentó hablarle y declararle su intenso amor, pero la muy orgullosa cortó la rama y dejó caer al Chotacabras. En ese mismo momento el Sol miraba interesado la escena y decidió que era momento de ofrecerle a la Luna su eterna compañía. Él se acercó contento, esperando ser él el único que lograra robarle una mirada, pero apenas dijo lo que sentía por ella, ella se negó y lo despreció. La furia del Sol era evidente y no pudo controlarse: le dió una cachetada a la hermosa Luna. De esta manera, creó el eclipse de Luna al ser ella golpeada por la mano del Sol. La Luna, ni lerda ni perezosa, le devolvió la cachetada y creo así el eclipse de Sol. El Sol, aún más furioso con ella, la obligó a casarse con él.
Cuentan que la Luna se puso toda roja y lloró toda la noche, y desde entonces sabemos que cada vez que la Luna brilla roja, al día siguiente lloverán sus lágrimas.


lunes, marzo 06, 2006

Hablame

¿Qué haré?
Las estrellas de antes no son hoy las mismas y mi corazón tiene miedo de abrir los ojos y que la noche sea otra aún más callada, aún más oscura.
Vamos andando y yo me voy animando a arriesgar lo poco que tengo; siento que cada día pierdo un pedazo tuyo y tengo que reencontrarte para encontrarme. Asoma tu pregunta y se acerca rápido el tren, traqueteando y no dejandome hablar. Entonces hay silencio, un silencio interminable que no quiero que se acabe porque tendré que contestar. Silencio en el que el tren ensordece y aplasta mis huesos y la angustia se sienta a mirar cómo abro la boca y no digo nada. Mientras andamos a la par del tren, el silencio se va esfumando y tengo que responder.

Te lanzo el fardo, te acerco la soga, te extiendo mi mano.
Es lo único que te pido.
Que lo intentemos por todo lo que te quiero.

sábado, marzo 04, 2006

él


Ah, nena, si pudieras verte al espejo un rato.
Quizás verías lo que yo,
ese espejo en mil pedazos que sos vos, todas tus imágenes mentales
ahí las tengo yo.
Y te comprendo pero no lo digo,
por no quebrar el aire ni estas ganas de besarte como nunca antes.
Toda tu imaginación está en mi,
al verte en ese espejo ciego que busca aprobación.
Ay, nena, mis ojos te ven rodeada de belleza, de luz, de colores, de calor.

Si supieras, nena, que no te hace falta nada.

viernes, marzo 03, 2006

Huyendo del exilio

exile , stop

"¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo."

Y esas palabras que siempre confuden, hoy me alejan por no dañar.