jueves, noviembre 30, 2006

Verte

"Pasa la vida y al amanecer
pasa la vida sin prestarnos atención
Aquellos días casi no me lo podía creer,
todo sucedía veloz"

¿O estarás delante de mis ojos?

¿O estarás conduciéndome imperceptiblemente hacia vos?

Te miro y no te veo. Es decir, veo tu rostro, tus lentes extravagantes, tu concentración en la ruta, tu lejanía. Pero tus pensamientos no se ven en tu rostro, no se reflejan.
Me río de mí misma porque intento descifrarte. Río para adentro, no sea cosa que me escuches, y me pregunto cuánto de mí llevarás adentro.
¿Cuánto de vos llevo yo?
Eso es algo que se verá con el tiempo; aunque puede que nunca lo veamos y allí esté la magia. Lo más gracioso de todo esto es que vos nunca sabrás nada.
Y sonreís ingenuamente sin darte cuenta lo mucho que te miro.



"Pasa la vida entre nosotros dos
pasa la vida para verte sonreír..."
Quique González

sábado, noviembre 25, 2006

Viajando sin caminos


“Si al final siempre el tiempo se va cuando caen los días
Si al final abrazarse al dolor no nos deja brillar”


Se me caen las estrellas encima. Como un mapa dibujado y pegado en una tersura negra.
¡Pero se me cae!¡Mirá cómo parecen flotar las estrellas! Parece que llovieran sobre el bosque que crece allá a lo lejos y que llega hasta esta colina.
Ahora me dibujan garabatos, bailotean con fulgor aunque cierre los ojos y describen todas esas cosas que no sé decir. Describen todos lo sueños imposibles para que los crea posibles. Me enseñan a mirar.
Mientras, intento con toda la fuerza de mis manos detener esa caída, o más bien, con el corazón dispuesto a aplastarse, permito que el cielo avance impertérrito sobre todas mis habitaciones. Me aplasta y luego se esconde en ellas, las abre, las ventila, las mezcla, intenta volverlas a ordenar.
Pero esta noche ya es muy clara para mí.
Abandoné por mis sueños.
Todo lo que abandoné lo hice por no perder lo que aún era invicto en mí.
Y hay algo más que abandoné: son todas las batallas perdidas.
Ellas ya no me explican, ya no me significan, ya no son yo. Y no les tengo más lástima. No gasto más mi voz ni mis ideas ni mis lágrimas en destinos enfermizos.
Busco posibilidades desde mí, hoy. ¿Cuántos caminos se abren ante mí?
¿Cuántas posibilidades de volver a nacer en miles de vidas nuevas?

Aquí, estando tan lejos de todo, escondida entre las mil caras de la montaña, es que yo puedo estar tan cerca de mí misma, de mis planes no trazados, de mis caminos por descubrir y por dejar descubrir.
¿Cómo no me había visto yo antes?
Estas estrellas magníficas son ahora mi luz, la que me enseña a verme mejor.


“El azar nos permite cambiar
nuestro incierto destino
el temor q nos puede vencer
sin mirar más allá.
Yo creo q al final
nunca sé donde voy
pero sigo un camino.

Algo ocurrirá tengo la sensación,
una carta marcada,
un buen signo del sol”
Nada es para siempre.Fabiana Cantilo

sábado, noviembre 18, 2006

“Tú solías dibujar mansiones
sobre la colina en la autopista”
Quique González



Dante enciende un cigarrillo.
- Te dije que no me gusta que fumes
- Mmghn – dice que con una mueca de enojo y el cigarrillo aún en la boca
- Lo más ridículo es que me gusta verte fumar, la imagen tiene un algo estético que hace bello al hecho, una moda quizás, pero a la vez me desagrada el olor y nuestros pulmones, pobrecitos, se ennegrecen.
- No me vengas otra vez con esa historia, quedáte con la imagen que es lo que te gusta. Yo, mientras, desarrollo la parsimonia de fumarlo mirando mis meditaciones del futuro por la ventanilla.
- Entretenete con el paisaje; no pensaba pedirte que me convides con la muerte. Sólo quiero mirar esos minutos de vida en que te ponés color ceniza.
Dante sonríe enormemente y da otra pitada, cuyo humo se escapa por la ventanilla entreabierta.

martes, noviembre 14, 2006

Sonando en nuestro viaje...


Anteojos negros de carey
aurículares en la sien
no me escucha, no me ve
y yo puedo observar tranquilo
la playa como un ajedrez
el tipo del Mercedes Benz
que está tirado ahí nomás
tiene una sola cosa en mente
solo una chica tonta más bajo el sol
como una propaganda de bronceador.

El sabe como impresionar,
caminando como Tarzán
él es Eva y ella Adán
y yo estoy en cualquier planeta,
presiento que algo va a pasar
las plumas del pavo real
oscurecen hasta el sol
y él se siente rey de la selva.
Ellos están con la máquina de mirar
justo en el paraíso para filmar.

Yo puedo compaginar
la inocencia con la piel
yo puedo compaginar.
Yo nací para mirar
lo que pocos quieren ver
yo nací para mirar.
Mira.

Ahora él le ofrece una manzana
ahora le insiste de probar
ahora estimula sus membranas por la hot line
en escenarios solitarios
la gente se habla un poco más
y hasta dos pobres millonarios
se pueden encontrar.
Cayeron los auriculares
y los anteojos de carey
la luna baja los telones
es de noche otra vez.



Cinema Verité . Seru Girán

jueves, noviembre 09, 2006

Viaje al reino del revés


"El mundo gira en un sentido absurdo mientras yo te espero"
Quique González


"Some things in this world
just they don't make sense"
Matchbox Twenty
(Algunas cosas en este mundo
sencillamente no tienen sentido)

"El mundo que gira al revés pretende
sumergirme en él ahogando mis ideas"
La Ley


Hay un cíclope que es el mundo, que tiene un ojo que encierra mil ojos y esos mil ojos nos miran, nos crean y dibujan. Ojo inquisidor que no se cierra nunca a dormir, porque cuando cierra sus párpados lo hace de un lado de la tierra mientras que del otro lado los abre.
Y nuestros ojos, que solo se encierran a ellos mismos, tienen que aprender a ver de a dos, de a uno o de a ninguno, pero igual se ve, igual se mira e igual se observa este mundo difícil de redondear. Difícil de redondear porque es más fácil plano, cuadrado, piramidal, 3D, 4D si quieren también, pero no redondo, imposible redondo. Dicen que el círculo es lo perfecto, es cerrado. Cuando algo te salió bien: te salió redondo. ¿Será por esto que la tierra no es redonda sino casi ovalada, casi aplastada?


¿Y aplastada por qué? Por una mano gigante, que es una mano del hombre.
Con una mano la sostiene a fin de subsistir, a fin de perpetrar su especie, a fin de (con)vivir armónicamente en algo que jamás fue armónico y que no lo fue por propia naturaleza desde el principio, lidiando con su propia virtud pensante para que no se convierta en defecto, para que no se convierta en la otra mano aplastante que juega y destruye hasta su propia creencia, sus propias casas y mentes, cortando sus propias alas, gastando la vida de éste nuestro único mundo.
Y ambas manos no son más que la extensión y acción de una misma cosa, esa virtud que antes decía, la que nos hace distintos, la que nos hace razonables seres irracionales, con una mente tan verdadera como falsa, con unos sentimientos tan comprobables como imaginarios, con una cordura y una lucidez capaz de llevarnos a la locura.
Somos seres especiales: somos uno mismo y cientos de nosotros, somos yo y mi enemigo, yo y mi víctima, yo y mis yoes posibles dentro de mi vasto imaginario real. Somos subjetividad y sus derivados, somos todas las ciencias que nos definen, somos todos los sentimientos que sentimos, todo aquello que vemos y pensamos es lo que somos. Somos seres que nos autoconstruimos.

¿Qué nos llevará entonces a destruirnos? Seremos nosotros contra nosotros mismos, serán nuestras ciencias e invenciones; es siempre nuestra elaborada mente que queriendo simplificar las cosas las enreda aún más.


Hay una cuarta dimensión que nuestra mente es incapaz de procesar, y es el tiempo, esa maldita fracción que jamás pudimos dominar. Somos capaces de durar en los archivos y memorias si alguien -basta solo con alguien- nos desea recordar. Pero de todas formas sosmos un paso, unos solo entre millones idénticos; un paso, un segundo, una vida que intentamos vivir cada día y no podemos, porque el tiempo nos mira desde ése, el cuarto ojo. Pero si sólo fuera mirar, ya está, no hay problema. El tiempo es asesino, con esa mirada te consume y te fulmina, y uno aletea como un pececito fuera del mar, luchando por no ahogarse con la presión del aire de invierno, pero el tiempo siempre nos lleva... El tiempo nunca se cansa de hacer girar a la tierra, no se cansa de jugar con ella como si fuera un trompo, hasta darnos ganas de vomitar por la increíble velocidad que toma. Y pensar que a mucha gente esos juegos le divierten.


Yo vivo en este mundo loco loco, y estoy mirando esta playa que es un grano de arena en el espacio y un segundo de vida en el incansable tiempo. ¿No se cansa porque es eterno, sólo eterno para él mismo?. De nuevo el tiempo en mi mente: es eterno sólo para él, es egoísta y quiere ver morir a todos antes de ser él quien sea vencido, antes de ser él quien se ponga viejo y quejumbroso, antes de ser él quien esté llegando al fin.
Él nos da la vida, pero vivimos sin tiempo para vivir.


Agotada de pensar desde hace tanto en el tiempo, me vacío de ideas solo por un momento y me quedo mirando ese mar infinito, queriendo creer que porque lo alejo de mi mente estoy fuera de ese mundo.
Pero sigo aquí, sin poder bajarme jamás, ya no porque no pueda, ya no porque no quiera.
Tengo éste mundo, habiendo tantos posibles.
Lo tengo en mis manos: puedo crearlo o aplastarlo.
Tengo mi mente a su disposición y un tiempo que me dice: No serás eterna.

Algunas lágrimas me ensucian la cara por incomprensión, o quizás por demasiada comprensión.
Y aunque el mundo siga estando loco, tan loco, yo lo sigo desde cada uno de sus millones de ojos, intento verlo, ver bien a los ojos a ese cíclope en el que vivo,
a ese cíclope-amor-odio.

sábado, noviembre 04, 2006

El viaje se moja de tristeza

"Lejos, lejos de casa
no tengo nadie que me acompañe a ver la mañana"

Eiti Leda. Serú Girán




Salí a caminar por la costa, salí a debatirme entre corrientes de viento helado, tormentas de arena y preguntas existenciales. Salí sola, de vez en cuando la mente quiere mojarse los pies, y dejarse llevar por una playa vacía, aunque esto último no siempre suceda. Sin embargo es primavera, y a nadie le importa una playa en primavera, no tiene flores, no tiene bikinis; una playa en primavera es paz, es llenarse las zapatillas de arena teniendo en simple propósito de tocar el tan deseado mar.
Esta tarde nadie quiere playa. Sólo yo que ando con ganas de entristecerme…


Y tengo una tristeza chicle, que se estira y se estira a lo largo de los días aunque sea ínfima demostración de cada día.
Es una tristeza sin lágrimas, quizás la ya tradicional melancolía en mí. Pero es ya tan etérea y abstracta… No tiene un objeto concreto...
A decir verdad, tiene muchos.
Bueno, si vamos a ser meticulosos, todos esos muchos objetos aluden a mí.
Claro, pero son tantos que ninguno se lleva el premio de “el más triste y melancólico del período”.
Y son períodos porque ya no cuenta el tiempo por años. Ellos se fraccionan en medidas diferentes que no siguen un patrón. No hay 30, 31, 30, etc.
Hay 4 meses y dos días, hay vacaciones felices, hay crisis existencial, hay este viaje y esta tristeza que ya no sé desde cuando comienza ni hasta donde se estira.
Sólo sé que me acecha cada día. Espera que yo me distraiga al caminar, que ponga los auriculares en mi oído para sorprenderme con una canción que hasta entonces no había entendido y que se haga tan mía.
Desde ese acecho diario que ella tiene y que yo preveo, soy también un poco cómplice. La dejo acercarse lo suficiente hasta que se me eche encima; le voy dejando pistas para que me encuentre y me acorrale.

En este punto ya no puedo seguir hablando de ella, porque me tiene totalmente dominada. Me enredo en el viento y en mis pensamientos. Cualquier palabra que diga desde ahora no tendrá un ápice de humor, ni una sonrisa inocente, ni planes malvados. Cualquier palabra que diga desde ahora será una “exorcización” pura de esta tristeza.

Y no sabrá transmitirles otra cosa que este gesto abandonado que se viene dibujando hace tiempo en mi cara y que pinta de gris todas las olas.
Ya no espero dominarla, soy yo quien se deja,
quien se quiere dejar dominar.

"Que triste, triste, triste estás, niñita en tu jardin"
A medio paso de tu amor.Fito Páez