
"El mundo gira en un sentido absurdo mientras yo te espero"
Quique González
"Some things in this world
just they don't make sense"
Matchbox Twenty
(Algunas cosas en este mundo
sencillamente no tienen sentido)
"El mundo que gira al revés pretende
sumergirme en él ahogando mis ideas"
La Ley
Hay un cíclope que es el mundo, que tiene un ojo que encierra mil ojos y esos mil ojos nos miran, nos crean y dibujan. Ojo inquisidor que no se cierra nunca a dormir, porque cuando cierra sus párpados lo hace de un lado de la tierra mientras que del otro lado los abre.
Y nuestros ojos, que solo se encierran a ellos mismos, tienen que aprender a ver de a dos, de a uno o de a ninguno, pero igual se ve, igual se mira e igual se observa este mundo difícil de redondear. Difícil de redondear porque es más fácil plano, cuadrado, piramidal, 3D, 4D si quieren también, pero no redondo, imposible redondo. Dicen que el círculo es lo perfecto, es cerrado. Cuando algo te salió bien: te salió redondo. ¿Será por esto que la tierra no es redonda sino casi ovalada, casi aplastada?
¿Y aplastada por qué? Por una mano gigante, que es una mano del hombre.
Con una mano la sostiene a fin de subsistir, a fin de perpetrar su especie, a fin de (con)vivir armónicamente en algo que jamás fue armónico y que no lo fue por propia naturaleza desde el principio, lidiando con su propia virtud pensante para que no se convierta en defecto, para que no se convierta en la otra mano aplastante que juega y destruye hasta su propia creencia, sus propias casas y mentes, cortando sus propias alas, gastando la vida de éste nuestro único mundo.
Y ambas manos no son más que la extensión y acción de una misma cosa, esa virtud que antes decía, la que nos hace distintos, la que nos hace razonables seres irracionales, con una mente tan verdadera como falsa, con unos sentimientos tan comprobables como imaginarios, con una cordura y una lucidez capaz de llevarnos a la locura.
Somos seres especiales: somos uno mismo y cientos de nosotros, somos yo y mi enemigo, yo y mi víctima, yo y mis yoes posibles dentro de mi vasto imaginario real. Somos subjetividad y sus derivados, somos todas las ciencias que nos definen, somos todos los sentimientos que sentimos, todo aquello que vemos y pensamos es lo que somos. Somos seres que nos autoconstruimos.
¿Qué nos llevará entonces a destruirnos? Seremos nosotros contra nosotros mismos, serán nuestras ciencias e invenciones; es siempre nuestra elaborada mente que queriendo simplificar las cosas las enreda aún más.
Hay una cuarta dimensión que nuestra mente es incapaz de procesar, y es el tiempo, esa maldita fracción que jamás pudimos dominar. Somos capaces de durar en los archivos y memorias si alguien -basta solo con alguien- nos desea recordar. Pero de todas formas sosmos un paso, unos solo entre millones idénticos; un paso, un segundo, una vida que intentamos vivir cada día y no podemos, porque el tiempo nos mira desde ése, el cuarto ojo. Pero si sólo fuera mirar, ya está, no hay problema. El tiempo es asesino, con esa mirada te consume y te fulmina, y uno aletea como un pececito fuera del mar, luchando por no ahogarse con la presión del aire de invierno, pero el tiempo siempre nos lleva... El tiempo nunca se cansa de hacer girar a la tierra, no se cansa de jugar con ella como si fuera un trompo, hasta darnos ganas de vomitar por la increíble velocidad que toma. Y pensar que a mucha gente esos juegos le divierten.
Yo vivo en este mundo loco loco, y estoy mirando esta playa que es un grano de arena en el espacio y un segundo de vida en el incansable tiempo. ¿No se cansa porque es eterno, sólo eterno para él mismo?. De nuevo el tiempo en mi mente: es eterno sólo para él, es egoísta y quiere ver morir a todos antes de ser él quien sea vencido, antes de ser él quien se ponga viejo y quejumbroso, antes de ser él quien esté llegando al fin.
Él nos da la vida, pero vivimos sin tiempo para vivir.
Agotada de pensar desde hace tanto en el tiempo, me vacío de ideas solo por un momento y me quedo mirando ese mar infinito, queriendo creer que porque lo alejo de mi mente estoy fuera de ese mundo.
Pero sigo aquí, sin poder bajarme jamás, ya no porque no pueda, ya no porque no quiera.
Tengo éste mundo, habiendo tantos posibles.
Lo tengo en mis manos: puedo crearlo o aplastarlo.
Tengo mi mente a su disposición y un tiempo que me dice: No serás eterna.
Algunas lágrimas me ensucian la cara por incomprensión, o quizás por demasiada comprensión.
Y aunque el mundo siga estando loco, tan loco, yo lo sigo desde cada uno de sus millones de ojos, intento verlo, ver bien a los ojos a ese cíclope en el que vivo,
a ese cíclope-amor-odio.