miércoles, junio 13, 2007

Poema de un encuentro


Cierro una puerta,
Cambio de página,
Parpadeo con la brisa;
Movimientos tras los que me escondo
Sin saber aún en cuál de todos ellos
Estoy yo
La que creo ser,
La que sueño ser,
La que en verdad soy.

Y desconozco las esquinas
Que llevan mi nombre escrito,
Y no recuerdo ya las hojas
Que se escribían con mis letras,
Y no distingo, ya desde hace un tiempo,
El color de mis ojos entre la niebla,
Tampoco entre la gente,
Menos aún dentro del miedo
Que se palpita a cada paso,
A cada silencio.

Otra página,
Y sigo sin descubrirme en las esquinas
De este texto que soy.
Mientras me escribo no puedo pronunciar
Mi nombre.
Balbuceo,
En un intento desesperado por hallarme,
Algún silencio, algún sentido
Y sigo, a mi pesar, enmudecida
Escondida tras la sombra de los días.

Claro, allí estoy:
Tras el movimiento de los días,
Mejor dicho, tras la sombra
Tras el eco incierto de una búsqueda sinuosa
Y entre esos riscos camino
Los adoquines, el cordón, baldosas rotas
O tal vez sean
Los sueños, la vida, miradas profundas
Y el vértigo siempre
Desdibujando el camino, iluminando los equívocos
Y, ¿porqué no?,
Ofreciendo risa y llanto a los aciertos.

¿Siguiente página?
Tal vez esté dando la espalda
Tal vez quiera dar la cara
Dármela a mi misma
Y recién entonces me podrán ver los otros
Tal vez me canse de “tal vez”
Y puede que también deje de decir “los otros”
Para empezar con “nosotros”.

Y quizá sea entonces,
Un día cualquiera, al dar vuelta una página,
Me encuentre entre las letras de un desconocido
Que probablemente no lo sea tanto
Y sonría
Y llore aunque me miren mal.

Porque ahí estaba yo;

Y yo que tanto había tardado en encontrarme,
y yo que tanto había tardado buscándome
Allí donde jamás había estado.