jueves, enero 25, 2007


"We kept this hat of broken dreams
and we pulled them out
when we needed them around"
(Conservamos este sombrero de sueños rotos
y los sacamos
cuando los necesitamos cerca)
Matchbox Twenty


Te escribo así, manchada con las manos de artista, llenos los dedos del carbón del lápiz que usé para dibujarme escondida de tu mirada.
Porque ansié tanto tu mirada, y ahora le huyo, porque temo. La siento tan cerca y real, tan incontrolable... no la ansío tanto ya.
Pero la fuerza de las ansiedades pareciera ser mayor que cualquier otra fuerza, y me veo apresada en este tironeo de miradas, expectantes, todas esperando por mí.
Y una vez que me estas viendo de lleno, una vez que todas las miradas se concentran en mí me escondo tras un triste sombrero de sueños rotos, aquel que nos sacamos de la cabeza y que abrimos para darle paso a nuestras tristezas, como hacemos con las galeras de los magos y algunas pobres palomas que intentan volar, pero son como las ilusiones rotas: apenas si pueden abrir las alas.

Y me siento tan inútil tras este sombrero que no me logra ocultar. Siento que me escondo de algo que busqué, que me escondo de mí misma, y eso, ya lo sabemos todos, es imposible.
Las miradas ya no existen, soy yo sola, mirandome desde afuera y desde adentro, todo es una inmutable continuidad excepto yo, y este vacío, y esta soledad inmensa atestada de miradas.

Qué ganas de revolear este sombrero.
De que se vaya volando como un boomerang, pero que no regrese, que no lo haga jamás.
Sin embargo, este sombrero es mi cabeza. Y no me lo puedo sacar.
Este es mi sombrero y lo abrazo.

viernes, enero 19, 2007

Encuentro cercano del tipo JC

Adivinen qué???
Hoy es mi cumpleaños!
Y para festejarlo se me ocurrio darme un autoregalo. Una historia, un cuento breve, imposible, imaginario, soñado, en el que yo soy la protagonista. Y fue como cumplirme un sueño. Así que muy feliz yo de haberlo vivido y muy feliz tambien de poder compartirlo con ustedes. Les cuento mi secreto, mi sueño hecho realidad, mi verdadero imposible, hecho realidad en estas palabras. =)

Y porque estoy generosa, hoy cada uno de los que pasen por aca se va a llevar una porcion de mi torta de cumpleaños. Hay para todos y para todos los gustos!! =P

Besos cumpleañeros!!!




Julio terminó la conferencia con una sonrisa enorme y una de esas conclusiones suyas que concluyen en interminables ríos de discursos en las cabezas de los hasta entonces oyentes. Toma un sorbo de su vaso con agua y los micrófonos se apagan. Mucha gente se levanta y comienza a irse. Yo me quedo sentada, esperando vaya uno a saber qué.
Algunos se acercan con libros a la mesa y le piden a Julio Cortazar que se los firme. El asiente y firma la decena de libros que se apila a su lado. Muchos cronopios, Magas y Lucas toman sus libros y se van sonrientes.
Yo sigo agazapada en esta silla en el fondo de la habitación. El hombre que condujo la conferencia me mira; primero se extraña, luego se sonríe y mira a Julio mientras este cierra una Rayuela y la devuelve a su propietario.
Quedan algunas personas en la sala, hablando, saludando a su amigo y felicitándolo por sus palabras. Luego se van. Yo sigo agazapada pero ya no tras una silla, mas bien detrás de mi rostro, de mis manos anudadas por los nervios mientras me acerco lentamente a la mesa. El hombre a la derecha llama a Julio y ambos me miran.
Mis ojos atemorizados se detienen y lo ven gigantesco y admirable. Le sonrió pero no puedo pronunciar una sola palabra. El toma el cuaderno que tengo aferrado a mis manos con un afrancesado “Permiso”. Yo le doy torpemente ese cuaderno lleno de frases, de historias, de palabras mías, y entre ellas sus fotos, sus palabras en mi puño y letras. El esta tranquilo y sin prisa, lo abre y lo hojea, mira mis letras, luego me mira a mi y de vuelta al cuaderno.
Julio se toma su tiempo. Revisa las hojas lentamente y aunque lee muy poco de cada una de ellas guarda una mirada concentrada tras sus gruesos lentes. De pronto, una hoja en blanco. Sin decirme nada la arranca suavemente y toma su birome. Escribe la fecha; es un año en que yo no existía pero igual no importa, atravesé el tiempo y lo fui a ver a esa conferencia, lo fui a conocer, a sonreírle, a decirle todo. Que todo?
“Tu nombre?”
“Ayelen” murmuro con la vocecita temerosa, escondida, que no se anima a salir. Tiembla mi voz a la velocidad de mi corazón acelerado.
El gran cronopio escribe en la hoja mi nombre y algunas palabras que en ese momento no quiero descifrar. Lo miro fijamente, lo grabo en mi retina. Probablemente no lo pueda volver a ver.
“Puedo quedármelo?” pregunta levantando mi cuaderno. Yo me quedo pasmada y asiento con la mirada y la cabeza. Me devuelve la hoja que arranco y sonríe hacia mí.
“Gracias…” llego a mencionar mientras el guarda sus lentes. “…por todo.”
Julio me mira pensativo.
“Por tus letras, por esa magia, por todo eso.” Tiembla mi vocecita haciéndose fuerte.
“Gracias por dibujar la Rayuela.”
Adopta una mirada mezcla de sonrisa, felicidad y compasión. Y al levantarse menciona en un castellano casi incomprensible: “Estas ilusas jovencitas con aspiraciones me hacen sentir importante, yo que solo quería bailar catala como un cronopio común y silvestre.” Su compañero riendo se levanta tras el y comenta algo hacia Julio como guiño hacia mi, pero no llego a comprender del todo. A la salida los esperan inútiles reporteros ansiosos.
Yo estoy hecha, por hoy y siempre, lista para volver a casa. Antes miro la hoja. Y con su letra inconfundible hay dibujada una rayuela de palabras, palabras que se que llenaban las hojas que se llevo. Y en el lugar en el que debería decir “Cielo”, esta mi nombre, tan radiante dentro de una nube
La Rayuela me lleva hacia mí.
De nuevo, Gracias Julio.

miércoles, enero 10, 2007

La flor de mi edad


La flor de mi edad se escapa, corre como un río entre mis dedos, con turbulencia, con ardorosa fuerza; fluye entre mis dedos y se pierde en la maleza de recuerdos. Yo contemplo la caída de sus pétalos. Es tan lenta que pareciera nunca querer culminar. Pero es constante esa caída, y no se frena. De los extremos ya empezó a llegar al capullo de sí misma y en lugar de soltar esos últimos pétalos suaves de juventud los cierra y encierra así su centro, su vivo corazón.
Y con el tiempo, los soles y las lluvias, ese encierro es un corazón resistente que ha dado fruto, aquel que es verde al principio porque sigue desconociéndose, porque aún su centro es muy pequeño para abrirse.

Un día cae el fruto maduro, lleno de muchas certezas que en su carozo construyó. Lleno también de muchas dudas que lo rellenan y lo hacen saltar y vibrar y bailar. La madurez no indica certeza total. Eso es una tontería en la que creen las flores. La primer gran incertidumbre es cuando estás tan madura como fruto que te caes de tu propio árbol, de tu sitio, y tenés que reubicarte en esta nueva tierra desconocida. Y es que cuando das fruto tenés aún mayores dudas que te hinchan, te agigantan y te ablandan como el fruto que está ya demasiado maduro. Y ahí, entonces, el fruto madurado se abre, como una paloma se abre, como el canto de cualquier pájaro, como el sol entre las nubes; se abre y ofrece al hacerlo el blando corazón lleno de certezas e incertidumbres.

¿Y el corazón qué es ya, cuando toda la pulpa y piel lo han abandonado? El corazón es semilla que germina en toda tierra fértil, el corazón es un vuelo extendido sobre la tirantez del mar lejano a la costa, el corazón es un remolino que despliega por el mundo esas emociones que ha tenido en flor, en fruto, en semilla. El corazón es semilla y germina en mil flores blancas.

Yo soy una flor cuyos pétalos se abren de a poco, escapándose de mí. Lo sé, este es mi camino. Seré fruto, seré semilla. Seré miles y miles de flores que voy a germinar, con éste, mi corazón-semilla.

jueves, enero 04, 2007

El primer amanecer del año


Ella dibuja amaneceres en el parque. Mientras el cielo se pinta de turquesa desde el horizonte, unas nubes de seda naranja lo cubren, haciendolo lucir aún más elegante.
Él quiere llevarse todas esas imágenes a medida que el cielo va cambiando.
Ella mira el cielo fijamente, sin decir una sola palabra, graba en su retina la imagen que luego plasmará.
Y él estará sorprendido, admirado, orgulloso.

Ella pinta amaneceres con sus ojos turquesa y anaranjados.
Ella pinta con los dedos y las manos.
Ella pinta, él sonríe.