Pero una puerta no podría ser nunca una invitación
ni siquiera una insinuación;
sólo madera seca, metal frío, tu silencio.
Aunque el silencio deja de serlo si está repleto del olor
de las habitaciones a las que les da siempre el sol
o a las que les da siempre la lluvia.
Deja de ser silencio si late la piel,
no hay silencio en las miradas;
Y aún así, veo sólo esa puerta sin manija,
las palabras pudriéndose dentro de la boca,
las sensaciones agonizando en un infierno de sinapsis.
Y un vacío insólito.
Hace frío,
Hace hielo aquí dentro,
El silencio es esa daga fría que no nombramos
y que se hunde entre los huesos
atravesando todo vestigio de paz.
[Las palabras como sacrificios y cargas y cruces,las palabras como castigo de nuestra existencia: No somos sin ellas.
No soy,
no soy nada
sin ellas.]
Me faltan el aire y la voz,
y también tu aire y tu voz;
no los veo, no los escucho,
y sin embargo los siento junto a mi oído
como si durmieran.