martes, agosto 26, 2008

monstruos

Comienzo otra más,
otra hoja vacía que puedo empezar a escribirte con las
miles de cosas que guardo
en el cajón de mi boca cada día
y que cierro con llave por si las dudas
(vienen a colarse)
y vos ponés candados por si las moscas
(vienen a pudrirlo todo).


Aún bajo la lengua,
las palabras se incuban suavemente
en una marea espesa, pastosa a veces.
Y también su respiradero está sellado,
sólo se alimentan del aire hediondo que entre ellas pueden darse.


No intentes abrir el cajón cuando
están todas rumiando en esos ríos,
brotarán como llamas y manos asesinas,
y no serán ya parte de mí,
sino los monstruos que se esconden bajo mi lengua.

miércoles, agosto 13, 2008

Danzas

El silencio, ya deberías saberlo,
se esconde en la cárcel del cuerpo
y danza furtivamente
con los más hondos secretos, con los monstruos y las palabras muertas.
No se evapora con el agua de la boca,
no se traga con la sangre masticada.
Se repliega y envenena cada palmo.
¿Dónde llevas los ojos que aún no te has dado cuenta?
Tus ojos mezquinos
sólo ven
la sangre en la que danzan y el agua con la que se limpian
cuando sale el sol.

Tus ojos, mezquinos,
no ven más que el propio horizonte.

domingo, agosto 03, 2008

Un Río Rojo

Estoy gritando, lo sé, hablo a los gritos y mal,

con muchas palabras largas y difíciles,

como borbotones de un río rojo.


Y sin embargo no hablo, nada estoy diciendo con esto,

sólo derramo sangre, revuelvo estómagos, saturo conciencias.

Nada digo del infierno que llevo dentro.


A cada palabra intento escupir y comprender

pero no logro formar conceptos,

mi voz es un chillido insalubre que no dice nada y hiere como dagas.


Intento calmarme, dejo de usar las palabras.

Mi voz es el silencio y sin embargo no digo más de lo que siento,

yo siento que hablo pero no hablo en verdad.


Vuelve mi voz, altisonante y dispar,

y es un ruido que no hace más que estallar y callar.

Aunque grite y hable, y llore y cante, no hablo, no digo.

Estoy muda.