lunes, agosto 31, 2009

Costa este

Antes de ver partir el sol, caminó al puerto.
Barcos se movían en las aguas, amarrados a los postes.
Caían las aves en picada y oleada, y se levantaban apenas.
Abrían las alas y las movían con velocidad al ras de la superficie.
Borboteaban las bocas del muelle agua estancada.
Corrían sobre el muelle unos niños sin nombre.
Ardían sus cuerpecitos a la luz del sol que atardecía.
Bordeaba la luz toda la
Costa este.

Naranjas las costas del puerto.
Negras las aguas profundas.
Rosas y blancos los reflejos de las nubes en el agua. También celestes, de a retazos.

Una nube blanca, dos nubes rosas.
Tres niños corriendo en el muelle.
Un centenar de gaviotas.
Un millón de peces bajo el agua.

miércoles, agosto 12, 2009

En sueños

El cansancio.
Las palabras huyen de la mente y apenas puedo retenerlas por segundos.
Estoy sedienta de letras, de verbos en mis manos; hay tanta piedra por hacer, tanto barro por pulir. Es todo tan vital y necesario que las palabras huyen, caen como patas inestables.
Yo, mi lenguaje, vacilan ante este agotamiento, pero deciden no rendirse.
Siguen escribiendo en sueños.