miércoles, octubre 14, 2009

Urbe

La urbe, atroz,
a los pies del río;
del río sucio y descolorido.

La urbe muda y estridente,
colorida y opaca,
reflejándose en su pobreza.

Su riqueza, las luces y las almas.
En la noche es negra y anaranjada,
la ciudad de Plata.

En la noche es negra,
sin el reflejo
de las aguas oscuras.

lunes, agosto 31, 2009

Costa este

Antes de ver partir el sol, caminó al puerto.
Barcos se movían en las aguas, amarrados a los postes.
Caían las aves en picada y oleada, y se levantaban apenas.
Abrían las alas y las movían con velocidad al ras de la superficie.
Borboteaban las bocas del muelle agua estancada.
Corrían sobre el muelle unos niños sin nombre.
Ardían sus cuerpecitos a la luz del sol que atardecía.
Bordeaba la luz toda la
Costa este.

Naranjas las costas del puerto.
Negras las aguas profundas.
Rosas y blancos los reflejos de las nubes en el agua. También celestes, de a retazos.

Una nube blanca, dos nubes rosas.
Tres niños corriendo en el muelle.
Un centenar de gaviotas.
Un millón de peces bajo el agua.

miércoles, agosto 12, 2009

En sueños

El cansancio.
Las palabras huyen de la mente y apenas puedo retenerlas por segundos.
Estoy sedienta de letras, de verbos en mis manos; hay tanta piedra por hacer, tanto barro por pulir. Es todo tan vital y necesario que las palabras huyen, caen como patas inestables.
Yo, mi lenguaje, vacilan ante este agotamiento, pero deciden no rendirse.
Siguen escribiendo en sueños.

viernes, julio 10, 2009

desaznarse

habiendo tantas sensaciones hermosas de las que hablar
elijo las más feas, las más peludas y pinchudas,
las que todos detestan,
simplemente por que sé que no tengo otra alternativa.

elijo anegarme en llantos tontos
elijo sentirme pequeña en un mundo gigante
elijo sentirme inútil e insuficiente
elijo quedarme mirando cómo todos despliegan alas

mis alas,
no existen.

las dejé bajo la cama, jugando un día,
y no volví a encontrarlas.
me dijeron que eran azules y que cambiaban con el color del cielo
me dijeron que iban a ser grandes y que me iban a llevar alto

abajo de mi cama se llenan de polvo
de polvo de brillantina, de pelusas violetas, de arañitas del papel
como si fueran mi juguete abandonado
y yo no supiera usarlo

Allá arriba van todas las alas coloridas que conocí
puedo verlas y llorar por ellos.
también puedo llorar de envidia.
también puedo quedarme pintando estas alas sucias con acrílicos de colores
convencida de que me llevarán alto algún día.

Yo no elijo quedarme acá,
pero cada noche, después de pensar por horas cómo escaparme por la ventana abierta,
elijo guardar las alas
e irme a dormir.

jueves, junio 25, 2009

Detrás

He logrado trasponerla,
aquella barrera de silencios
ya no es más que un recuerdo extraño
que ya no sé si inventé, si soñé
si lo dibuje hasta hacerlo real,
hasta crear yo misma mi propia asfixia
deslumbrante.

Lo he logrado y me sangraron las manos
y me latían de miedo mientras escribían,
mientras desenhebraban los pensamientos
hasta hacerlos sentimiento vivo, crudo,
completamente inútil e insincero, pero tan hondo.
Ahora quedan los trazos enérgicos e indefinidos,
fiel reflejo de la imaginación furiosa
y de su búsqueda desesperada.

Han quedado trazos de mí, pero yo de este lado
He logrado trasponer mis propias barreras,
las que busqué e inventé y dibuje
dentro de un cuaderno azul.

Pero yo, de este lado,
miro un inmenso sembrado
verde, amarillo, azul, blanco, castaño.
Siempre hay miedo de por medio
pero los ojos me brillan.

Mis pies de este lado
han traspuesto una barrera:
caminan en nueva hierba húmeda.

miércoles, junio 17, 2009

Subterránea

Tengo mil caminos subterráneos
escondidos bajo la piel y las venas
de cosas que escribo y no digo
que pienso y no escribo
que planeo decir,
pero que mi lengua jamás recuerda.

Son subterfugios,
sub- refugios de la palabra,
de sensaciones,
que me van construyendo
como una red inmensa
y silenciosa.

Los túneles hacen correr mi sangre
pero no le dan nombre ni color conciso.
Jamás afloran a la vista sus garabatos,
permanecen como corrientes que me impulsan,
corrientes subconcientes
que me imantan al mundo
y me despegan de él.

sábado, mayo 02, 2009

Umbral

Le temo a la angustia,
visitante inhóspita que no esperaba
y que, sin embargo, me mira desde el umbral
de una puerta antes abierta,
anunciándome su llegada
siempre temprana y asfixiante.


Le temo, porque ya la he visto a los ojos
y la conozco demasiado.


viernes, abril 24, 2009

[de]Construcciones

Construir un muro,una pared,una muralla:
empieza por las bases, hechas de arena.
Luego, de a poco, un ladrillo, dos ladrillos.
Son pequeñísimos y rugosos, como piedritas.
Pero pesan, cada uno de ellos, toneladas.
Uno a uno se amontonan y parecieran no ser nada,
una montañita inofensiva.

Cuánta parodia, en realidad son impenetrables.
Unidos de palabras pegajosas,
los ladrillos se apilan, el oscuro crece y
-no queremos verlo-
es impenetrable.

Incuestionable y sólido, sin grietas, se erige como el único.
Un monumento, un salvador, el ídolo de la fuerza.
Con sólo nombrarlo se multiplica.
Al este, al norte, al oeste, al sur,
Hacia las estrellas inciertas.

Un monstruo de palabras y barro, sólo eso.
Lo construyen manos nuestras
y su pie nos aplasta sin problemas.

jueves, marzo 19, 2009

mirando al cielo

Sol
que brota entre los tallos y las calles,
inundando las nubes espesas,
desnudando almas enhiestas.
Un alma mira la naciente de ese sol.

Corre
entre los pensamientos y las voces
como si pudiera evitarlos, esquivarlos, borrarlos.
Ese alma inquieta corre.

[y por si fuera poco
Grita,
con los nombres de ancestros y cuerpos secos.
Mira al cielo y grita.

Sube
la voz entre las gotas y los rayos, sube.
Y luego, más allá de todo,
sube.

Hasta el sol,
como un ave humana, como un aire enrarecido;
sube al sol y al tiempo,
y aún más allá sube
hasta...

Muda,
la voz que gritaba ahora es
muda.

martes, marzo 17, 2009

Una voz

Hay una voz enceguecida que me persigue
por todas las noches y los techos y las nubes
que no deja de repetirme, aún callada,
sus frases suicidas.

Hay una voz tumultosa que no es de nadie
y sin embargo me deja dias enteros y noches siniestras
sin el menor abismo del sueño;
la lejana pesadilla de su murmullo, únicamente.

Hay un deseo hirviente que me deja seca
y me incinera lento en secreto, no tiemblan ni mis mentiras;
las que invento y desinvento para no creer,
para no sentir siquiera,
el miedo que me carcome.