sábado, enero 23, 2010
el clásico
Tarde o temprano todos escribimos sobre estas cosas comunes.
Son nuestro clásico,
por el que preguntamos las mañanas de los lunes
a los transeúntes adormilados.
Todas las mañanas preguntamos
por vestigios de lo cotidiano.
Y escribimos en anotadores poemas viejos.
miércoles, diciembre 02, 2009
Poesía intentada

Intento la poesía como una forma de nombrar las cosas, de comprenderlas. Darles un sentido propio y ajeno, nuevo, inventado por la conjunción de esas palabras exactas y no de otras. Pero no siempre la poesía es musical o elegible. A veces es tan escurridiza que no logro plasmarla en la integridad que la concibo. En la mayoría de las veces apenas si logro una imagen, fragmentaria, unívoca, unilateral. Nunca la complejidad de rostros que posee.
Si intento seguir escribiendo es porque necesito encontrar esa multiplicidad de mundos desde un solo lado. Las palabras son pocas, pero delimitan los espacios necesarios. Y si no los delimitan, pueden inventarse. Siempre. La poesía puede inventarse, también las palabras. Sólo así vive la lengua, de invención en tropiezo y de tropiezo en habla, en boca sucia, y finalmente en diccionarios y enciclopedias. Lo que allí duerme, como momificado, en realidad vive enredado en miles de lenguas poderosas que deforman y multiplican.
Sólo así cobran sentido los sentidos, los lenguajes inútiles, los espacios inabarcables. Sólo así, inventándolos, se puede usarlos. Sólo haciendo poesía vive el lenguaje. Sólo escupiendo poesía. Degustándola, inventandola. Rompiendo todo, sólo así se hace poesía y lengua viva.
miércoles, octubre 14, 2009
Urbe
a los pies del río;
del río sucio y descolorido.
La urbe muda y estridente,
colorida y opaca,
reflejándose en su pobreza.
Su riqueza, las luces y las almas.
En la noche es negra y anaranjada,
la ciudad de Plata.
En la noche es negra,
sin el reflejo
de las aguas oscuras.
lunes, agosto 31, 2009
Costa este
Barcos se movían en las aguas, amarrados a los postes.
Caían las aves en picada y oleada, y se levantaban apenas.
Abrían las alas y las movían con velocidad al ras de la superficie.
Borboteaban las bocas del muelle agua estancada.
Corrían sobre el muelle unos niños sin nombre.
Ardían sus cuerpecitos a la luz del sol que atardecía.
Bordeaba la luz toda la
Costa este.
Naranjas las costas del puerto.
Negras las aguas profundas.
Rosas y blancos los reflejos de las nubes en el agua. También celestes, de a retazos.
Una nube blanca, dos nubes rosas.
Tres niños corriendo en el muelle.
Un centenar de gaviotas.
Un millón de peces bajo el agua.
miércoles, agosto 12, 2009
En sueños
Las palabras huyen de la mente y apenas puedo retenerlas por segundos.
Estoy sedienta de letras, de verbos en mis manos; hay tanta piedra por hacer, tanto barro por pulir. Es todo tan vital y necesario que las palabras huyen, caen como patas inestables.
Yo, mi lenguaje, vacilan ante este agotamiento, pero deciden no rendirse.
Siguen escribiendo en sueños.
viernes, julio 10, 2009
desaznarse
elijo las más feas, las más peludas y pinchudas,
las que todos detestan,
simplemente por que sé que no tengo otra alternativa.
elijo anegarme en llantos tontos
elijo sentirme pequeña en un mundo gigante
elijo sentirme inútil e insuficiente
elijo quedarme mirando cómo todos despliegan alas
mis alas,
no existen.
las dejé bajo la cama, jugando un día,
y no volví a encontrarlas.
me dijeron que eran azules y que cambiaban con el color del cielo
me dijeron que iban a ser grandes y que me iban a llevar alto
abajo de mi cama se llenan de polvo
de polvo de brillantina, de pelusas violetas, de arañitas del papel
como si fueran mi juguete abandonado
y yo no supiera usarlo
Allá arriba van todas las alas coloridas que conocí
puedo verlas y llorar por ellos.
también puedo llorar de envidia.
también puedo quedarme pintando estas alas sucias con acrílicos de colores
convencida de que me llevarán alto algún día.
Yo no elijo quedarme acá,
pero cada noche, después de pensar por horas cómo escaparme por la ventana abierta,
elijo guardar las alas
e irme a dormir.
jueves, junio 25, 2009
Detrás
aquella barrera de silencios
ya no es más que un recuerdo extraño
que ya no sé si inventé, si soñé
si lo dibuje hasta hacerlo real,
hasta crear yo misma mi propia asfixia
deslumbrante.
Lo he logrado y me sangraron las manos
y me latían de miedo mientras escribían,
mientras desenhebraban los pensamientos
hasta hacerlos sentimiento vivo, crudo,
completamente inútil e insincero, pero tan hondo.
Ahora quedan los trazos enérgicos e indefinidos,
fiel reflejo de la imaginación furiosa
y de su búsqueda desesperada.
Han quedado trazos de mí, pero yo de este lado
He logrado trasponer mis propias barreras,
las que busqué e inventé y dibuje
dentro de un cuaderno azul.
Pero yo, de este lado,
miro un inmenso sembrado
verde, amarillo, azul, blanco, castaño.
Siempre hay miedo de por medio
pero los ojos me brillan.
Mis pies de este lado
han traspuesto una barrera:
caminan en nueva hierba húmeda.
miércoles, junio 17, 2009
Subterránea
Tengo mil caminos subterráneos
escondidos bajo la piel y las venas
de cosas que escribo y no digo
que pienso y no escribo
que planeo decir,
pero que mi lengua jamás recuerda.
Son subterfugios,
sub- refugios de la palabra,
de sensaciones,
que me van construyendo
como una red inmensa
y silenciosa.
Los túneles hacen correr mi sangre
pero no le dan nombre ni color conciso.
Jamás afloran a la vista sus garabatos,
permanecen como corrientes que me impulsan,
corrientes subconcientes
que me imantan al mundo
y me despegan de él.
sábado, mayo 02, 2009
Umbral
viernes, abril 24, 2009
[de]Construcciones
empieza por las bases, hechas de arena.
Luego, de a poco, un ladrillo, dos ladrillos.
Son pequeñísimos y rugosos, como piedritas.
Pero pesan, cada uno de ellos, toneladas.
Uno a uno se amontonan y parecieran no ser nada,
una montañita inofensiva.
Cuánta parodia, en realidad son impenetrables.
Unidos de palabras pegajosas,
los ladrillos se apilan, el oscuro crece y
-no queremos verlo-
es impenetrable.
Incuestionable y sólido, sin grietas, se erige como el único.
Un monumento, un salvador, el ídolo de la fuerza.
Con sólo nombrarlo se multiplica.
Al este, al norte, al oeste, al sur,
Hacia las estrellas inciertas.
Un monstruo de palabras y barro, sólo eso.
Lo construyen manos nuestras
y su pie nos aplasta sin problemas.




