viernes, mayo 20, 2005

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El hombre, en su enormidad, se sintió débil y no supo bien porqué. Sus piernas se aflojaron y doblaron; su espalda se curvó. La frente contra el piso frío y húmedo, igual que aquella sensación que lo dominaba. ¿De dónde vendría esa ola de pena que lo ahogaba? ¿Por qué el hombre no entendía sensaciones? La respiración, entrecortada, se condensaba en el suelo; la humedad empapando el rostro. Y al pena se convirtió en angustia, una angustia apremiante; ya no había otro sentimiento. ¿Y por qué la angustia saca el aire? ¿Por qué la angustia lo hace gritar? Respira, exhala, suspira, exclama, aúlla, grita de dolor. No, no, no. Y sin saber porqué cerró los ojos furiosamente, apretó sus párpados para no ver nunca más. Brotó agua de esos pliegues. Brotó un agua pura y escasa. Pequeñas gotas invisibles que llenaron ríos en sus mejillas. Pequeñas gotas invisibles que lo abrumaban. ¿Qué era eso que mojaba su rostro y el suelo? Corrían escurridizas las pequeñas con tal de humedecer todo el cuerpo, con tal de no caer nunca al duro suelo. Un suspiro, más conocido como sollozo, cortó el aire silecioso. El nudo en la garganta empezó a aflojar, la angustia lentamente a callar. ¿Por qué la enormidad del hombre es burlada tan poderosamente por la pena, atentando contra su orgullo, admitiendo debilidad? ¿ Y por qué el hombre no comprende que es esta pena tan sentida la más bella demostración de humanidad, aquella que lo purifica, ennoblece, dignifica? ¿ Es tan humillante apreciar que el llanto no te hace débil, sino que fortalece al espíritu libre?
El hombre golpeó el suelo con las palmas abiertas y se levantó rápidamente. Salió caminando de allí como si nunca hubiera pasado nada, como si llorar avergonzara, como si llorar fuera pecado. Y sin decir nada se fue caminando, muy tranquilo. La paz estaba ya dentro consolando la angustia. La magia del hombre vivo quédó oculta y destrozada por el olvido en las gotitas que aún no secan sobre el suelo.
19/5/05

3 comentarios:

  1. Me quedé con ganas de seguir leyendo. Y por supuesto, ya identificado con el hombre, espero que las cosas le vayan bien.
    (continuará...?)

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  2. Mira.....sinceramente me dejaste muy conmovido con este relato, me encanto y me pareció una muy buena manera de representar la sensación de vergüenza que a algunos le genera el llorar, en mi caso pasa todo lo contrario.....no tengo problemas en llorar frente a alguien ya sea este desconocido o no y bueno, nada,.....ME ENCANTO
    un beso grande...

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  3. Sigo con ganas de leer más. (Una caridad...)

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Quienes dejan brotar las palabras...