martes, mayo 27, 2008

Busco el abismo

Busco
El aroma de tus manos
En mis manos.
Y sólo encuentro una vieja esencia
Sucia de polvo y marcas de ciudad
Nada de tu piel
Nada de tu aliento
Solo este respirar seco
Que no choca con el frío de la noche.

Busco
Entre miradas
La tuya.
Huecos encuentro en los rostros de la gente.
Huecos huidizos y mentirosos.
Unos pocos brillos
Que luego se ocultan
Entre peinados y edificios.
Ansío tus ojos
Que no hacen más que verme a través.

Busco tantas otras veces
Tu boca océano,
Tu boca laberinto,
Y no hallo más que puertas cerradas,
Voces mutiladas.
Ni una boca con su voz,
Ni una voz con su risa.
Tu risa incendio, tan distinta,
Parece llevar la vida.

Te busco siempre
Como una invitación.
Tal vez una calle o una puerta,
Una estación soñada en otro tiempo,
Un recuerdo de tu nombre
Sean el paso hacia el abismo,
El de tu risa, el de tu vida
Y otros tantos abismos en los que me pierdo.

domingo, mayo 11, 2008

Ofrenda

Quisiera ser una puerta abierta
Para esa mirada desorientada que solés echar en torno tuyo
Cuando ya no queda nadie en quien confiar.

Quisiera tenderte la mano
Y no tener que dejarla esperando en el aire,
Esperando con ansia que la reconozcas
Y que la tomes con las tuyas para saber usarla a tu favor.

Quisiera tener las palabras necesarias para darte a entender
Que te entiendo
Y que no hacen falta otras palabras ni otros silencios
Que los que ya conocemos.

Quisiera tener la valentía para contradecirte
Todas las negativas de dicho y de hecho.
No por desprecio,
Más bien por amor a la vida.

Quisiera poder aunque fuera una vez
Verte esa risa franca y desprejuiciada que tantas veces te encontré
Y que dure, que dure mucho
Que no se acabe jamás
Como esos juegos infantiles que guardamos intactos.

Quisiera no hacerte caso tantas veces
Llevarte la contra y vencerte
Demostrarte una y mil veces
Que yo tengo la razón:
Que nunca es tarde si tenés la fuerza
Y que tener fuerza no es tarea de héroes
Sino de nosotros, antihéroes,
Las personas de todos los días.

Quisiera que de una vez por todas vieras en mí
A la mujer que intento ser
A esta extraña amiga que la vida te dio
Y ya no a esa nena de la cual conservo rasgos y sueños
Pero que ya no soy
Ni podré volver a ser de aquella misma forma.

Te doy éstas, mis manos nuevas,
Para que lleven la sonrisa
Que yo sé que necesitas.