domingo, septiembre 26, 2010

wasted hours

despilfarrando mis pestañas
en noches sin vela
sin sueño
en trance
con la música, el sopor de la malta levada
la gente, el humo
pero yo
en trance
entrando a la vida que no llevo
deseándola y
jugando a que puedo
meterme en esa noche
de todos
menos mía
que puedo
ser otro cuerpo más en
la multitud.
despilfarrando
los años en que se puede todo
se puede ser hermosa y voraz
se puede ser furiosa y fugaz
se puede morir y nacer
ser uno y otros
ser tersa y firme,
única. plena.
despilfarrando
noches en monitores y libros repetidos
y perdiendo noches de puertas abiertas a mí,
a mi goce estéril, al que vale realmente,
noches perdidas por un más allá
que no llega ni tarde
noches en vela sin nada
en que pensar,
la habitación vacía,
en silencio, sola.
no tiene sentido pero
no lucho contra ello.

sigo así
despilfarrando
tontamente
las noches que
no volveré a tener.




(la ansiedad se devora mis ansias y mis años)

3 comentarios:

  1. Tal vez esta lección es más larga de aprender y despilfarrar y perder sean el primer paso hacia la soledad desdoblada y suicida.
    Un abrazo, Aye.

    ResponderEliminar
  2. Delicioso despilfarro para lectores sensibles.
    Hay tiempos que jamás se pierden cuando alguien derrocha poesía, como tú.

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Laura: no sé cuánto tiempo toma aprender a no despilfarrar lo que se valora; sin embargo a veces pienso que el despilfarro puede ser exactamente lo opuesto: el camino hacia la vida.

    Ybris: precisamente, despilfarrar aquello que da placer, no puede llevarnos más que a una pérdida dichosa. :)

    (por si a alguien también le suena, todo esto me recuerda tanto a Bataille... jeje)

    Besos a ambos

    ResponderEliminar

Quienes dejan brotar las palabras...