domingo, marzo 25, 2007

La Plaza de las palomas


En la Plaza hay niños y ancianos, hay turistas extranjeros y porteños que ofician de turistas. Son las tres de la tarde en la Ciudad del Plata y el sol se estampa en las veredas vacías de un domingo de enero. A unas pocas cuadras, más allá o más acá, hay bullicio de mercado y avenida, de vendedores ambulantes que a las siete desarmarán sus puestos, de músicos inventados que imitan o enseñan nuevos sonidos. El tango, la rumba y el jazz se mezclan sin distinción alguna, como extranjeros y argentinos.
Pero acá, en esta Plaza de palomas, no hay tanto bullicio. Está el ronroneo de autos y colectivos, sí, el aleteo de las palomas, el lejano susurro de la fuente, y el rumor mezclado de diversos idiomas. Frente a mí, una amiga me cuenta historias de desconocidos. Aunque quiera no puedo escucharla.




En esta Plaza están silenciados mil gritos, mil silencios. La Plaza lleva consigo un nombre para la historia, y ella es y será siempre para la historia. Tantos pies la han pisado, tantos golpes y cacerolas, tantas voces en una sola, tantos momentos decisivos, y a la vez tantos desdichados han dormido en su polvo, que en la ciudad ya se yergue para la memoria, o por la memoria. En ella se albergan muchísimas de las más grandes expresiones históricas, las manifestaciones, las bombas, los llantos, los golpes, las risas, los cacerolazos, los discursos, los festejos. Todos allí en esa pequeña plaza. Y yo, también allí, sentada, comprendiendo toda esta historia en un segundo, en un momento del tiempo y del espacio.

De pronto todas las palomas de la plaza alzan vuelo y empiezan a dar círculos por encima de las cabezas de los transeúntes, llamando la atención de todos. Mi amiga observa esa imagen que ya vivió y que igual la sorprende.
Yo sigo el vuelo circular de las palomas y lo veo como una expresión de esa memoria que ellas también conservan con la plaza. La memoria circular, del tiempo circular. La historia del país, escondida en los arbustos y las alas de la Plaza de Mayo. Y yo allí, observándola asombrada.

10 comentarios:

  1. Porque formamos parte de un ciclo... Y tarde o temprano todos nos volvemso a juntar y nos hacemos uno uniendo nuestras voces en una mismo oración y con un mismo destino.
    Besos Aye... Nos vemos

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  2. Huuu, Aye, tantas cosas...La Plaza, la Historia, la libertad, los sueños que alguna vez tuvieron aquellos que pensaron en un futuro muy distinto al presente que tenemos hoy.

    Las palomas, señal de libertad...Es increíble: me hace pensar a mi vínculo con las plazas. Suelo detenerme tanto en esos lugares, me cautivan, es algo que hasta podría quedarme en silencio viendo todo lo que allí sucede. Hay un mundo a descubrir y otro que aconcete quizás hasta sin que podamos darnos cuenta.

    ...También me pongo a pensar en el tema que pusiste de fondo, la canción...El merjo Charly que se haya escuchado, según mi parecer...Y su grito de denuncia, su voz que da cuenta de una época que, agradezcamos, no tuvimos que vivir.

    Aye...Un gran saludo. Emotivo, emotivísimo post.

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  3. Bueno, parece que así es la vida, Aye, como una plaza por donde todo el mundo, donde todas las cosas pasan. Yo siempre pensé en un escenario, donde todos nos subimos y representamos nuestro papel, nuestros papeles... con máscaras, sin máscaras, mejor, peor... el escenario de un teatro, una plaza.

    Esas cosas horribles escritas en las plazas, esa memoria colectiva que llaman historia, es de todos. Los desaparecidos que se recuerdan en la plaza de Mayo, los de Santiago de Chile, los muertos de la estación de Atocha, los ojos sin mirada de los campos de exterminio, una gran iglesia de Kigali donde no se puede pisar el suelo porque está ocupado por entero, para que no se olvide, con los huesos de las mujeres y los niños que fueron asesinados allí, los circos dominicales de torturas públicas talibanes, la soledad sórdida y mortecina de los vagabundos de nuestras ciudades… todo eso y mucho más es de todos, nadie escapa al peso de esa conciencia que se empezó a acumular desde el principio de los tiempos.

    Vergüenza y esperanza.

    La esperanza del mundo está en esa mirada que observa el vuelo circular de las palomas sobre la plaza. Cuando camino por las plazas y veo una mirada perdida hacia arriba no me fijo en el destino de esas miradas ¿sabes?, me quedo mirando precisamente esas miradas y me gusta soñar con lo que puedan ver.

    Besos y una sonrisa.

    (de la música qué decir… de todas las canciones… preciosas)

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  4. Aye.. me quedé mudo leyendote y no tengo nada que agregar, sólo sentir miles de cosas con esa canción de fondo.
    Te felicito por mantener mi memoria prendida con tu estupendo escrito.
    Gracias y besos!

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  5. preciosa descripción llena de emociones y tan bien aderezada con la música...
    conozco sólo laplaza de fotografías, a partir deahora le pongo tus palabras
    Un abrazo.

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  6. me siento un poco tu amiga en la plaza de las palomas. Por qué será?

    Volví con el blog y con los comentarios included.

    Beso!

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  7. Me encantan las plazas. Tanto las tranquilas de barrio como la centrica (si, es LA, porque en concepcion del uruguay hay 1 plaza centrica nada mas)

    Me gusta pasar e imaginar que piensan quienes estan sentados, jugando o paseando

    saludos

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  8. Esa plaza abre la puerta de todos los recuerdos, para que no nos anestesien las heridas, para que no olvidemos.
    Gracias por estas palabras tan bellas.
    Un abrazo

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  9. Cecilia:
    Tenés razón, es probable que sea el ciclo lo que nos trae las imágenes vivientes para que nosotros habemos por ellas, no?

    Un beso grande.

    Adriano:
    Las plazas son sólo unos de esos tantos lugares que nos hacen ver dos perspectivas distintas pero simultáneas de la situación, no te parece? Ver lo que ocurre aqui y ahora, ver lo que ocurrio dias o meses antes, ver lo que ocurrirá allí, vernos a nosotros mismos viendo todo eso. Cuantas perspectivas de lo mismo serán posibles? No lo sé, hay tantas, aquí yo compartía sólo una, y la seguridad dentro mío de que los dinosaurios VAN a desaparecer.

    Me alegro que te haya gustado.
    Beso y palomas de plaza!

    Zooey:
    Es tan cierta y vergonzante esa cadena de imágenes que das, que poco podría decir... imagino esos lugares llenos de espíritus, no en el sentido místico de esta palabra, sino más bien como un recuerdo tácito, colectivo de que allí ocurrio algo que no se debiera olvidar.

    Yo también me fijo en esas miradas, e intento que se multipliquen, que haya más miradas abiertas a lo que no es visible.

    =)

    Besos y esperanzas...

    Gabrielus:
    Es importante tener la memoria prendida, incluso ante pequeñas cosas, como el vuelo circular de una paloma... no?

    Besos y que andes bien!

    Modes amestoy:
    Al menos conoces la plaza por fotografías no? =) Yo hasta hace muy poco la conocía sólo por la televisión y eso que no vivo tan lejos =P
    Encantada de que plasmes esa plaza en tu mente con mis palabras.

    Otro abrazo para vos.

    Jenny:
    Será porque tal vez eras vos quien compartía esa mirada conmigo?

    Me alegro que hayas vuelto, pronto me verás por allá.

    Besotes grandes!

    Zarce:
    Es cierto, las plazas son gran campo de observación para quienes nos gusta la meditacion observable =P
    Y lo de LA plaza centrica, no hubiera imaginado que sólo hubiera una plaza importante! Los grandes centros urbanos deberían tener muchas plazas y parques porque sino es una tristeza, no?

    besos!

    Miguel:
    Exactamente eso, para que las heridas no se anestesien...
    Gracias por tu comentario.
    Otro abrazo para vos
    =)

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  10. A mí me pasa algo parecido a lo que ya te dijeron arriba... paseaba por Buenos Aires con esa música de fondo era perfecto... de pronto mi reloj se atrasó 5 horas y volví a ser casi un porteño más, diluido entre la gente. besos aye!

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