miércoles, agosto 11, 2010

Paisaje con cerezos y un niño

Camina por una calle gris y arbolada con cerezos en flor
la bruma suave difumina los finales de las calles largas,
pero el sol llega a sus manos donde un papel escrito
indica una dirección con símbolos inquietos.

Pasa un niño con uniforme escolar, la mira discreto.
No puede hablarle en su idioma, pero ella se inclina hacia él,
Sonríe; extiende la mano y le ofrece el papel. El niño se detiene, la mira un segundo.
Dice unas sílabas saltarinas, pero ella sigue sonriendo, muda.

Entiende su rostro distinto. Mira el papel, y mira la mano.
La toma y comienza a tironear de ella hacia un lado.

Sorprendida, la chica apresura el paso para seguirlo
la manito del niño tironea del brazo largo de la mujer que corre torpemente para seguir sus pasos.
Dos cuadras voraces, salpicadas de sombras del sol
Y pétalos rosas.

Llegan a la entrada de un parque amplio
con jardines y tiendas, y pequeñas lagunas
con peces dorados y puentes de madera
El niño suelta su mano y señala un cartel.
Los símbolos son idénticos. Ella sonríe e inclina levemente la cabeza,
como conociendo una costumbre que le es ajena.

El niño se inclina brevemente y corre hacia el camino
un grito de ella lo detiene.
Se da vuelta y ve a la mujer luchando por sacar algo de su cartera.
Finalmente, saca un caramelo color rojo
y lo arroja hacia él.

El niño lo atrapa en el aire y lo mira.
Tiene el dibujo de una frutilla y palabras que no comprende.
Sonríe y se va corriendo hacia la calle de los cerezos.
Ella se sienta en una lomada verde desde la que se ve todo el jardín.

No puede hablar con nadie de la hermosura,
pero todo ese mundo le habla, como si lo conociera desde siempre y lo amara,
como si aún fuera incapaz de conocerlo y lo admirara.
Todo allí le habla en símbolos que no se leen y se entienden.
Y los sonidos hacen ecos en el agua quieta.
Ella mira y escucha.



No puedo evitarlo; siempre quise ser parte de un paisaje japonés.



Para mi amiga Flavia :)

6 comentarios:

  1. Dibujado así no es extraño querer pertenecer a esos paisajes donde cuenta más el color que las palabras.

    Besos.

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  2. Cualquier similitud con una peli de Kurosawa es pura coincidencia.

    Me encanta cómo escribís. Te felicito.

    Cariños,

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  3. Ybris: tal cual, el color es lo más vivo, es lo que se me ha quedado impregnado a las pupilas, es lo que me invade cuando lo escribo
    :)

    Germán: Me acordé de los cerezos de la película Los Sueños, de Kurosawa, no? Claramente no es coincidencia, el imaginario japones es tan fuerte en ese sentido..
    Gracias por el reconocimiento!

    Saludos a ambos!

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  4. Pensé que había comentado esto!
    Me encantó, pero supongo que ya sabías que me iba a gustar :)
    Muchas gracias por la dedicatoria, muchas muchas.

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  5. Me pasó lo mismo que a Flavia (ya lo había comentado)...
    Hermoso poema, el efecto de acudir directamente a la sensación sin que la razón última de la significación lógica aparezca sino hasta el final para completar el círculo. Me salió medio entreverado, quiero decir que conseguís llegar a la sensación dejando en ascuas al lector, quiero decir sin un lugar común al que aferrarse y por tanto tiene/tenemos que salir de la sujeción ordinaria del significado y el significante, (miercoles, un gran metáfora!), y esta aproximación permite un mundo exponencialmente más rico que el que se pordría alcanzar sin vernos forzados a dar el salto al vacío. Excelente!

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  6. Wow! Buen comentario, se nota que te atrapó! jaja
    Y por cierto, sí lo comentaste, pero en el blog del Club ;)

    gracias por tus dos comentarios!!! :)

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Quienes dejan brotar las palabras...