No soy la que tiene voz
no soy más la que quiere hablar
el lado interno de las puertas se llena de grietas
bellísimos arabescos
que cifran un mensaje secreto.
quedan mudos.
La voz del mundo me ha ganado por encima
me golpea, pide a gritos mi voz
me exije: ¿dónde estás?
gimo,
nadie oye.
lloro,
nadie oye.
siempresiempresiempre
he estado escondida tras las puertas
Y mientras las preguntas tironean mi ropa-
arrancan mi carne-
deshuesan mis ideas-
cortan raíces a mis sueños -
surge la pregunta
La culpa
la carga de querer, de no querer
de amar, de no amar,
de pensar y de no querer pensar más
de estar dentro con toda la pasión y furia
y estar fuera de todo, casi siempre
y que además no importe.
