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sábado, enero 13, 2018

Remo en un humedal - Intervención poética

Poema Remo en un humedal, de Ayelén Rives
Intervención poética por Ayelén Rives y Teresa Orbegoso. 
Presentado en la Manzana de las Luces el 20 de agosto de 2017 en la presentación del colectivo Poetas de la Biblioteca.


viernes, octubre 16, 2015

Remo en un humedal


Está remando                                   (siento que estoy remando)
en aguas turbias.
Va a estar remando                           (que voy a estar remando)
por décadas;
será siempre un remo                      (que seré siempre un remo)

incansable
golpeando
incontables veces
la orilla del río
para no abismar jamás
la orilla opuesta.

No será capaz de llegar                                (que no seré capaz)
hasta sus propios talones                           (mis propios talones)
remando sin conciencia
ni rumbo.

Ella, una forastera de toda tierra,
huella latiendo sobre el agua,
una boca ahogándose mil veces,
las palmeras salvajes chocando entre sí
cuando el pelo se le agita,
el remo en su mano que tiembla               (se estremece en un agua sin curso)

Del estero brotan
empantanadas lagunas.
Mojan día a día
la sequedad de su lengua sola.

“Pudran lentamente la carne aún viva
porque si el remo no se cansa,
la mano no se suelta,
qué quedará.”
Un cuerpo flojo, triste, hurgando el saco de la vida.

“Hay que matarlo
hay que hundirlo en el fango
hasta que su vida sea la hojarasca,
las flores podridas de los árboles que
se meten en las muescas de las zapatillas
con las que pisan los recién brotados,
los recién escupidos, el mundo”

Reflejo del agua
en la que hundirá el remo raquítico
cuando no soporte ya su imagen de piedra.
Humedal de flores
en que encallará
si la piedra no endurece.

Y qué quedará
del incansable goteo
que la vive                                                                   (que me vive)
desde cada ojo y cada poro.

La gastan                                                                   (que me gastan)
sin provecho alguno
sin palabras que remen por ella                         (palabras ¿para mí?)
sin el empuje para cada esfuerzo
de hacer otra palabra

que no genere movimientos.

jueves, mayo 07, 2015

Morada

F:Gabriela de Echave

Si hay algo que siempre me atrapó y que he reflejado en mis poemas y mis lecturas desde que empecé a escribir es la multiplicidad de sentidos que tienen las palabras. La lengua no es unívoca y en los intentos de comprensión cosemos sentidos posibles y elaboramos terrenos comunes en los que nos movemos. Toda la teoría de los signos que engullí durante años no me ha servido más que para divagar en estas comprensiones posibles y conformar una idea diversa y no siempre consistente de esta cuestión que me apasiona: el lenguaje.

No busco crear una teoría ni reescribir las existentes. Quiero jugar con las palabras. Eso hice durante 10 años en este blog. Cada vez con menor presencia bloguera, pero seguí jugando y dándole vueltas a la escritura.

El año pasado por primera vez en mucho tiempo decidí ponerme a prueba y dejar de jugar en el patio trasero. Pasar a un escenario en el que hubiera respuestas cara a cara y no sólo "Me gusta". Empecé una clínica de poesía, coordinada por la poeta Liliana Lukin, que ya llevaba 9 años de trayectoria y casi 40 libros editados dentro de la Biblioteca Nacional. Tras un año de trabajo y muchos tropiezos, desánimos, entusiasmos y pasiones surgió que sí, que yo también podía publicar mi primer libro y sentirme feliz por ello. Hasta hace dos meses los nervios podían conmigo y me convencían de que lo mío no se merecía tanto. ¿Por qué un libro? ¿Qué cambia?

Da para un debate extenso esto de los libros. Pero simplifico: cambió el punto de vista. Lo que escribo ya no es un continuum de posteos, de poemas sueltos, de papeles perdidos y documentos mal guardados en la PC. Ahora un grupito de ese montón fue pensado y repensado, pulido y discutido, y se ganó ocupar una de las menos de 60 páginas de este pequeño cuaderno.
Poco o mucho ya no importa. ES, y en ese estar siendo me da un lugar para habitar.
Una morada.

Lo que vengo buscando y haciendo carne, un espacio habitable, un lugar del recuerdo pero también del presente vivo, del futuro deseado, una lengua en la que decir mil cosas y que el juego las convierta en otras. Un espacio poético en el que se conjuguen las moreras que me han hecho un alto con su sombra, el verde vivo, el bordó pegajoso y dulce de la fruta, la perrita que supo alegrarme tantos años, el espacio hecho para morar, el color profundo.

Una morada para el juego, para enamorarme de la palabra, de la imagen poética y para desprenderme de ella, para pensar posibles y abrazarlos con el cuerpo entero. En tanto vivo en la palabra, este es mi punto de partida, el lugar desde el que puedo sentirme propia carne en mi cuerpo.

Pasen y vean, recorran y siéntense en los rincones.



Presentación: 22 de mayo 2015, 19 hs, en sala R. Cortázar, PB, Biblioteca Nacional, Agüero 2052, C.A.B.A.
Más información de la clínica, la colección miliuna y los otros 6 libros publicados en simultáneo:  http://coleccionmiliuna.wix.com/libros
Sobre Ayelen Rives
Un bocadito de poemas
Fotografía de tapa: "Sin título", 2015. Gabriela de Echave.

Morada, selección de poemas




IV
Raíces al aire,
la tierra descuajada.
Ella ha tenido la fuerza de voluntad
que no hemos podido cultivar nosotras;
por el contrario,
la hija, cuna de los miedos,
localización corpórea de lo no posible.
Visitar la infancia
para demolerla
con el hastío.
Desembolsar historias siempre incompletas,
acovacharse de siesta, comida y vacas,
de palmeras con lagunas artificiales,
de personas que murieron, personas que engordaron,
de lugares a los que sólo cambió la herrumbre,
lugares que no están en su sitio,
olor a tilo y pesticidas.
La historia de manual, esquina y pampa.


V
¿Qué hago yo?
Silencio en el campo si el viento no sopla.
Miro esas flores blandas y sus raicillas,
pruebo el pasto duro de comer,
rasco la corteza del sauce llorón y su savia resinosa se pega a mi piel.
Yo no estoy hecha del mismo material.
Ellas tienen su razón de ser:
las vacas se alimentan del pasto y de las flores,
nosotros comemos nuestras vacas.
El color de la mañana, ellas lo dictan;
después de la nieve también florecen.
¿Qué hago yo?
Me acomodo sobre las hierbas tiernas
que desbordan entre las piedras y el arroyo.
Abrazada a las rodillas, evito mirar el valle poblado
que se abre al otro lado del agua.
¿De qué estoy hecha?
Un agujero en el estómago.


Acerca de la imposibilidad
Todo el tiempo negándose a la puerta,
siempre oponiéndose al paso de entrada
como si se tratara de una montaña pero, después,
es una cortina por correr y
ya no hay para qué atravesarla.
Deseo.
¿Dónde estuve yendo tantas veces
mientras miraba el paisaje a mis espaldas?
Tengo un puñado de metáforas
instantáneas bajo la lengua.
¿Dónde estuve yendo tantas veces?
Miraba el paisaje.


Más info del libro en Morada

sábado, abril 05, 2014

llamamiento


El mundo golpea ante mis puertas
No soy la que tiene voz
no soy más la que quiere hablar
el lado interno de las puertas se llena de grietas
bellísimos arabescos
que cifran un mensaje secreto.
No.
quedan mudos.
La voz del mundo me ha ganado por encima
me golpea, pide a gritos mi voz
me exije: ¿dónde estás?
¿dónde tus palabras tan sabias?
¿dónde lo que creías de pura fe?
¿dónde lo que amabas a flor de piel?
Lo he olvidado,
gimo,
nadie oye.
¿dónde la fuerza vital?
¿dónde tus ganas de romper?
¿dónde la historia que trazabas?
Las he destrozado,
lloro,
nadie oye.
¿cuándo te pusiste tan llorona?
¿cuándo te dejaste ganar?
¿cuándo te enterraste tras las puertas?
Siempre,
siempresiempresiempre
he estado escondida tras las puertas

Y mientras las preguntas tironean mi ropa-
arrancan mi carne-
deshuesan mis ideas-
cortan raíces a mis sueños -
surge la pregunta
Por qué siempre
La culpa
la carga de querer, de no querer
de amar, de no amar,
de pensar y de no querer pensar más
de estar dentro con toda la pasión y furia
y estar fuera de todo, casi siempre
y que además no importe.

miércoles, marzo 05, 2014

De lo simple

Las cosas más simples develan
la profundidad de una angustia.
Un silencio,
una llave mal colocada, los pasos
las palabras justas,
la actuación adecuada.
El modo de irse,
el modo de ocultarse,
de evadir un tema.
El modo de nombrar lo que no está.
El modo de apaciguar lo que se sueña.
El modo de sedarse a diario, con novelas.
El modo de eludir a toda costa la compañía.
El modo de rellenar cada espacio de aire hueco.
En cosas aún más simples
damos grado mayor a la angustia.
Se perciben, pero jamás se dicen.
Se espera, pacientemente,
 a que revienten por una arteria.

miércoles, diciembre 25, 2013

madrugada

Amar el olor de las madrugadas de verano
esa brisa, como traída de la montaña
con olor a tierra, a tronco leñoso, a roca,
a algún lugar lejano de todas estas torres
un dejo de jazmín también, un soplo dulce.
Horas de trabajo nocturno ayudan a encontrar belleza,
aunque no lo creyera posible.

lunes, diciembre 02, 2013

desmemorias

mi cabeza almacena los detalles efímeros de lo apasionante
y deja de lado los troncos leñosos
que serían sostén al que aferrarme
no dejaré a la memoria añejarse;
no volveré a la temporada de mariposas
el mundo se veía hermoso
pero tan lento en su forma de llegar
las desmemorias hechas de a trazos
los juegos de infancia olvidados
las calles viejas del barrio cuya geografía es ya otra

no volveré a la temporada de sol
hoy el aire helado es ráfaga en mi cara
y me desvivo por aferrarme a las hojas que se van.

Pero el sol está ahí,
las mariposas no me necesitan para sobrevivir al otoño

Escribiré incansablemente
tantas historias como
sea necesario escribir
para sentirme propia
carne en mi cuerpo
y puro verbo
transfigurado en poesía.


jueves, mayo 30, 2013

(in) definiciones

En el intento por definirnos creamos las palabras
yo busco palabras
yo busco definirme continuamente.
Mi lucha es esa, ser una espiral indefinible.
Que las contradicciones y las posibilidades luchen por la existencia.
Que mi poesía no sea sólo

traducción de los segundos.

miércoles, mayo 08, 2013

tejido cotidiano

la telaraña del cotidiano
está tendida y dispuesta
otra vez más
para los fracasos y las esperanzas

se irán colando las gotas
por entre sus espacios
como palabras no dichas
pero que allí estuvieron

otras quedarán adheridas
mojando cada hilo lentamente
ablandándolo
hasta cortarlo

algún que otro insecto quedará atrapado
presa de mis dientes y mis aguijones.
le haré sentir el dolor
que yo siento al tejer cada día.

Lo almorzaré sin pena
lo vomitaré al atarceder,
lloraré por la noche su deceso

Al día siguiente,
un recuerdo seco que se cae
cuando se vuelve a tender la tela
al amanecer

Tela adherente de lo cotidiano
se guarda y se lleva a un nuevo día
lleno de esperanzas y lleno de fracasos

Cruda telaraña del día
hacer y rehacer a cada paso
cada día
para cargarlo.

jueves, abril 18, 2013

descascarar

¿qué diremos cuando nuestro lenguaje se haya gastado?
¿qué será de la palabra con la que nos apropiamos del mundo?
¿cómo volveremos a decir tierra, sueño, sujeto, poder, amor, diverso?
¿cómo seguiremos dibujando el lenguaje con el que miramos el mundo?
¿Y qué haremos con las palabras aprendidas?
¿A qué diccionario abandonado irán a parar?
¿Diremos desnaturalizar, reciclar, subjetividades, crisis, multiculturalidad?
¿O serán como agua de lluvia ante nuestros oídos pos-posmodernos?
¿Habremos dejado para la historia los paradigmas del siglo XX
o seguiremos escribiendo con las huellas de una cultura demasiado trascendente?
¿Se habrá descascarado nuestro lenguaje y no podremos nombrar sin dudar de las aristas?
¿O los nombres serán abreviaturas de conjunciones de palabras?
¿Será posible un nuevo lenguaje que sin darnos cuenta elaboramos a diario?
¿Nos levantaremos un día nombrando lo mismo con otra nueva moda verbal?
Antes ciencia y objeto, ahora empoderamiento y sujeto, mañana: ¿era del cyborg simbólico?
Detrás mío cientos de voces letradas, pero mi pregunta va acá, a lo cotidiano
al sencillo acto de presencia, de decir yo soy, 
de poder nombrar como para poder existir.


miércoles, marzo 06, 2013

pensar en silencio

tanto me interné 
hacia el centro del mundo
que se agotó el caudal
de voz con que alimentaba
la paciencia, el esfuerzo,
la fuerza justiciera.

he perdido las guías
y sólo concibo un deseo

el retorno
el cálido hogar
el encuentro sencillo
la tranquilidad
el silencio de la actividad

el vínculo se me quiebra 
la voluntad de sostener 
se raja

no por descreimiento
no porque sea inútil
no porque no quiera

más bien
me he sentido sola
más bien
los gritos me han llamado al silencio
más bien
no encuentro la calma
más bien
sangré de tanto pensar
más bien
me he chocado contra el mundo
más bien
he aprendido que de nada sirve dudar

que nadie quiere las voces que instauran la duda
que nadie te quiere escuchar
que a nadie le interesa nada
y que tampoco sé si es válido esperar algo
algo del otro
si dar algo, si dar el esfuerzo pleno
si vale de algo
si sirve preguntarse para qué vale
si mejor no preguntarse más nada

llamarse al silencio
abandonar el pensamiento
las cátedras de pensamiento
las líneas de pensamiento
los intentos por pensar
por escribir
por usar el lenguaje
para algo más que no sea
nombrar las cosas




y vivir
como una planta
respirar
alimentarse del sol cuando está
y la lluvia cuando llega.

jueves, febrero 07, 2013

rotura

Dame
la excelencia de la sangre
necesito ser
una poeta violentada
llevada al extremo de sí misma
una poeta viva
en el gesto mordaz de las palabras
una poeta destrozada
que renace al escribir.

martes, julio 24, 2012

Remo en un humedal


Está remando                                           (siento que estoy remando)
en aguas turbias.
Va a estar remando                                   (que voy a estar remando)
por décadas;
será siempre un remo                                (que seré siempre un remo)

incansable
golpeando
incontables veces
la orilla del río
para no abismar jamás
la orilla opuesta.

No será capaz de llegar                                  (que no seré capaz de llegar)
hasta sus propios talones                                     (mis propios talones)
remando sin conciencia
sin rumbo.

Ella, una forastera de toda tierra
una huella latiendo sobre el agua
una boca ahogándose mil veces de río
las palmeras salvajes chocando entre sí
cuando el pelo se le agita
el remo en su mano que tiembla
el remo que se agita en un agua sin curso.
Empantanadas lagunas de la memoria
mojan día a día
la sequedad de su lengua sola.

Pudran lentamente la carne aún viva
porque si el remo no se cansa,
la mano no se suelta
qué quedará.
Un cuerpo flojo, triste, hurgando el saco de la vida.
Hay que matarlo
hay que hundirlo en el fango
hasta que su vida sea la hojarasca,
las flores podridas de los árboles que
se meten en las muescas de las zapatillas rajadas
con las que pisan el mundo los recién brotados,
los recién escupidos al mundo
.
Reflejo del agua lejana
en la que hundirá su remo raquítico
cuando no soporte ya su imagen de piedra.
Humedal de flores
en que encallará
si la piedra no endurece.
Y qué quedará
del incansable goteo
que la vive                                                             (que me vive)
desde cada ojo,
y desde cada poro
que la gastan                                                        (que me gastan)
sin provecho alguno
sin palabras que remen por ella                             (sin palabras       para mí)
sin el empuje para cada esfuerzo
de hacer otra palabra
sin generar movimientos.

martes, marzo 20, 2012

miles de hojas en las cien ramas de un árbol

Como pequeñas hojas,
miles de ellas,
poblando las ramas,
cada una alimenta el árbol
de agua, energía y sol,
juntas todas ellas,
dan sombra al viajante,
son árbol - poblado, hermoso.

jueves, enero 19, 2012

temporal

                                          y el tiempo, maldita daga, lamiéndonos los pies
                                                                                              Fito Páez-

Que el tiempo no me sea una daga
sino un leve, lento deshojar
que mi cuerpo envejezca
pero que mi mente, no por ello, pierda la valentía
la osadía, la sensualidad
de rehusar al óxido, los manuales y los cánones
rehusar la búsqueda estética para
vivir en el esteticismo
de una vida que ya cuenta
con excesiva belleza
allí donde no se la señala.

Que los años no sean calendarios de tiempos mejores
ni la mirada, un abismo a lo perdido
que no me detenga el cansancio
Ni el miedo a lo impronunciable
¡que el tiempo no me venza
en esa sangría cotidiana del amanecer!
¡que no me destruya la mirada
plagada de posibles!
¡que no corrompa mi inocencia
con su hedor de numerología!
Que sea

Un sol sangrante, que sea
una moneda gastada, un libro con polvo, amarillo
una huella del paso de los otros
una huella del paso propio, pequeño y animado
la huella de un animalito que corre por el bosque
huyendo de la vista, dando la posibilidad de imaginar;
que sea una carta, un diario sin terminar
un mueble habitado por polillas, un café frío por la mitad,
una conversación a medianoche, un ciclo vital
un ciclo lunar, un ciclo que vuelve y se va para volver
un ciclo que no vuelve porque llega a su punto.
un punto donde comenzar de nuevo,
la fotografía del instante en que se gana la carrera.
Un instante, innombrable, imposible de medir

Que el tiempo sea sólo
Otra metáfora.

sábado, enero 14, 2012

Salitral


                                                               "y callo.... 
porque estoy pensando en los trenes de carga 
       que pasan de noche por la Gran Salina."
                                                         R. Zelarayán




Hay momentos en que
la totalidad del mundo
la vida entera y sus variantes
se convierte en un enorme salitral
vacío y blanco, imperfecto y-
brillante en su complejidad,
pero eterno, sin fin, huella tras huella.
No hay nada más angustiante
que ese desamparo plagado de brillo
de inmensidad.
La vida se me aparece como una
inmensidad salitral
Sin posibilidad de escape,
tan ancha y blanca
que sólo la resisto cerrando los ojos,
Abrazando la muerte.
En ella está mi última certeza,
mi final seguridad
como si en el plan este de andar por el salitral
pudiera, al quebrarse todo,
huir por la puerta de atrás.

lunes, noviembre 21, 2011

Inundación

Olas
que vienen y que van
bajo el asiento del colectivo.
Sumergidos
mis pies desnudos
en las olas que inundan
el fondo del colectivo.

Rozan mis tobillos
sea quizás que suben, que trepan
mi piel rocosa.
Sea que por fin se ha ahogado el mundo
sea que los pies embeben, alimentan su savia
que corre con el frío.

La inundación
en la que hunden sus patas las mesas
flotan balsas de papel, barquitos llenos de
gente que embebe
sus pies en colectivo.
en

lluvia vieja, de un día
repetido, acumulada
esperando
que crezcan las torres
acondicionadas
que coman las flores
que fumen las aguas
que se queme mi cuerpo
que granizen los suelos
que de semillas se llene, el tendaderal
que de hielo se cubran los pies de los
sus risotadas, sus angustias bien redactadas.

Que les inunde la lluvia toda la casa,
todo el pecho de agujeros,
todo el dinero triturado.
que se les quiebre en mil pedazos el techo
mientras por la pintura
entra el agua
y sus tibias angustias se les desesperan
y su voluntad tibia se desviva del insomnio
que se les hundan las bolsas de los ojos
cargadas de agua
de inundación
de la voluntad de los que no

del agua que los ahoga,
que los emborracha
que chorree toda la casa por las ventanas la lluvia del desgano
ese agua que vomitan los cuerpos y los baños
que rebalse de las mesas, que se quiebren todos los vasos
que naden los músicos en 3/4
que todo emerja para ser empapado
y una luz única truene ante todos los hundidos tejados.

Que venga la lluvia
que nos arrastre por las alcantarillas.
Con mis pies en el agua que mece
la estoy esperando.

jueves, noviembre 10, 2011

Réquiem a CB33

Allí lo tienen.
"El Progreso" que tira abajo la belleza.
-aquel bosquecito de luces y sombras
que nos llevaba los ojos de curiosidad y temor.-

Ahora le dicen: Crecimiento Inmobiliario.

miércoles, septiembre 28, 2011

retóricas

De qué sirve ese arte de ordenar las palabras,
de inventar los vocabularios
-retórica, le dicen-
si no puede con ella nombrarse lo no dicho,
hacerlo explotar de sentidos
y ver cómo decora con colores un antiguo silencio.

Me cuesta definir mi lenguaje
dentro de la poesía.