Fito Páez-
jueves, enero 19, 2012
temporal
Fito Páez-
lunes, septiembre 20, 2010
Declaración robusta e insensata hacia un pobre vendedor de libros
Te acercás a mí porque me ves escribiendo
Allí donde solamente debo elegir y comprar
pero en mi libreta anoto una pregunta
que prefiero hacerte ya:
¿Qué ves en estos estantes pulidos y ordenados?
¿Ves lo que yo veo?
Lirones dormidos con fotografías de señores decentes con títulos como
“Borges”, “Alejandra”, “Whitman”,
y hasta Bukowsky parece decente; como si detrás no hubieran tenido
una persona, como vos o yo,
con una vida, un deseo y una vergüenza,
un empleo denigrante, un amor, una desolación.
¿los ves o tan solo hay lirones dormidos,
hojas pegadas, con manchas de tinta negra?
Estoy escribiendo, tan sólo eso.
No infringiendo inquebrantables y falsas barreras de derecho de autor
ni manoteando títulos, ni revisando historiales, no.
Me estoy preguntado si vos,
pequeño vendedor de librerías de moda,
tenés idea de la cantidad de balas que hay ocultas en esos libros
que al abrirlos me agujerearán el corazón y
me dejarán partir con el pecho sangrante
la sonrisa pegada al rostro
los bolsillos y las manos igualmente vacíos
y una postal de tu rostro atónito y huidizo
sin poder comprender si estoy loca o si te nombré un mundo.
jueves, marzo 19, 2009
mirando al cielo
que brota entre los tallos y las calles,
inundando las nubes espesas,
desnudando almas enhiestas.
Un alma mira la naciente de ese sol.
Corre
entre los pensamientos y las voces
como si pudiera evitarlos, esquivarlos, borrarlos.
Ese alma inquieta corre.
con los nombres de ancestros y cuerpos secos.
Mira al cielo y grita.
Sube
la voz entre las gotas y los rayos, sube.
Y luego, más allá de todo,
sube.
Hasta el sol,
como un ave humana, como un aire enrarecido;
sube al sol y al tiempo,
y aún más allá sube
hasta...
la voz que gritaba ahora es
muda.