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jueves, enero 19, 2012

temporal

                                          y el tiempo, maldita daga, lamiéndonos los pies
                                                                                              Fito Páez-

Que el tiempo no me sea una daga
sino un leve, lento deshojar
que mi cuerpo envejezca
pero que mi mente, no por ello, pierda la valentía
la osadía, la sensualidad
de rehusar al óxido, los manuales y los cánones
rehusar la búsqueda estética para
vivir en el esteticismo
de una vida que ya cuenta
con excesiva belleza
allí donde no se la señala.

Que los años no sean calendarios de tiempos mejores
ni la mirada, un abismo a lo perdido
que no me detenga el cansancio
Ni el miedo a lo impronunciable
¡que el tiempo no me venza
en esa sangría cotidiana del amanecer!
¡que no me destruya la mirada
plagada de posibles!
¡que no corrompa mi inocencia
con su hedor de numerología!
Que sea

Un sol sangrante, que sea
una moneda gastada, un libro con polvo, amarillo
una huella del paso de los otros
una huella del paso propio, pequeño y animado
la huella de un animalito que corre por el bosque
huyendo de la vista, dando la posibilidad de imaginar;
que sea una carta, un diario sin terminar
un mueble habitado por polillas, un café frío por la mitad,
una conversación a medianoche, un ciclo vital
un ciclo lunar, un ciclo que vuelve y se va para volver
un ciclo que no vuelve porque llega a su punto.
un punto donde comenzar de nuevo,
la fotografía del instante en que se gana la carrera.
Un instante, innombrable, imposible de medir

Que el tiempo sea sólo
Otra metáfora.

sábado, enero 08, 2011

Los ilusionados
Se toman el buque
Dicen "ya basta"
Extienden las manos y los pulgares
Hacia rutas más salvajes
hacia nombres y lenguas desconocidos
hacia un contacto menos frívolo
caminan sobre las suelas de zapatos gastados

Con ropa descolorida, pelo despeinado
y son hermosos
Porque la mochila no pesa
La vida no es carga
Tienen tierra en las manos
Y trabajan los materiales como si fueran hermanos
Se confunden con el paisaje
Pero el paisaje no los confunde
Se toman enserio
Esto de la libertad
Y queman el dinero, destrozan
Los recuerdos.

Únicos, solos, de a dos
Desilusionados del mundo de las palabras
El lenguaje es poco y la mirada alcanza
Ilusionados del mundo
No temen al germen ni a la muerte

(Escapan, huyen de la
Muerte lenta que los hostiga
En las grandes ciudades
Que no logran comprender
Ni amar, tan solo sobreviven,
Se adaptan a la desesperación de estar tan encerrados
Tan muertos, tan secos, tan solos
En las grandes avenidas. )